T22.1 [3] 17
Una relación santa parte de una premisa diferente.
18
Cada uno ha mirado dentro de sí mismo y
no
ha visto
ninguna
carencia.
19
Al
aceptar
su compleción, quiere
extenderla uniéndose
a otro, al que considera tan completo como él.
20
No
ve
diferencias
entre estos yoes, pues las diferencias
sólo
son de cuerpos.
21
Por consiguiente, no ve nada de lo que quiera
apropiarse
.
22
No
niega su propia realidad,
porque
es la Verdad
8
.
23
Se encuentra justo debajo del Cielo, pero lo bastante cerca como para
no
regresar, a la tierra.
24
Pues esta relación
goza
de la santidad del Cielo.
25
¿Cuán lejos de Casa puede
estar
una relación tan semejante al Cielo?
UCSM TEXTO CH 22, I
T22.1
INTRODUCCIÓN
|
Un Curso Sobre Milagros
edición original
Libro de Lecciones
L E C C I Ó N 246
Amar a Mi Padre
es amar a Su Hijo.
|
L246.1 1
No voy a creer que puedo encontrar el camino a Dios si sigo guardando odio en mi corazón.
2
No voy a tratar de herir al Hijo de Dios y, al mismo tiempo, pensar que puedo conocer a Su Padre o a mi Yo
1
.
3
No voy a dejar de reconocerme a mí mismo realmente, y así seguiré creyendo que mi concienciación puede contener a Mi Padre, o que mi mente puede concebir todo el Amor Que Mi Padre me tiene, y todo el Amor que yo le retorno a Él.
L246.2 4
Padre mío, aceptaré seguir el camino que has escogido para que vaya a Ti.
5
Y lo voy a lograr, porque esa es Tu Voluntad
6
Y quiero reconocer que Lo que Tú quieres es también lo que yo quiero, y sólo eso.
7
Y por eso, decido amar a Tu Hijo.
8
Amén.
|
1
Yo
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el Hijo único de Dios, en Quien todos — como Almas eternas y perfectas— somos realmente Uno y, Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. También es usado pocas veces como el Yo de Dios. En minúscula, tu
yo
es el ego si estás pensando con él, el yo que creemos que somos en el tiempo y el espacio, el cual, en la separación, hicimos para reemplazar a la eterna Creación de Dios, es decir, a Su único Hijo; o si decidiste pensar con el Espíritu Santo, tu yo es el reflejo aquí del eterno Yo de Cristo, en Quien todos somos realmente Uno.
Cristo
, aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
|
Un Curso Sobre Milagros
edición original
Texto
Capítulo
22
LA SALVACIÓN
Y LA RELACIÓN SANTA
T22.1
INTRODUCCIÓN
1-4
|
T22.1 [1] 1
Tengan piedad de sí mismos, tanto tiempo esclavizados.
2
Alégrense porque los que Dios ha unido
1
, se han juntado y ya no tienen que mirar al pecado
2
separados uno del otro
.
3
No es posible que dos miren al pecado
juntos
, pues nunca lo
podrían
ver en el mismo tiempo y lugar.
4
El pecado es una percepción estrictamente
individual
, que
se ve
en el otro pero que cada uno
cree
llevar en
sí mismo
.
5
Y cada uno parece cometer un error
diferente
, error que el otro no puede comprender.
6
Hermanos,
se trata
de lo mismo,
hecho
por lo mismo, y que se perdona a su hacedor de la
misma
manera.
|
|
1
… realmente en el Cielo, las Almas Una en la única Alma de Su único Hijo; unificación que aquí, se produce en la
visión de Cristo
es la parte de un proceso que comienza cuando habiendo logrado en la vida el mejor lugar que he podido, dadas las circunstancias en las que me ha tocado nacer y vivir, me pregunto si habrá alguna otra manera de vivir en el mundo con menos competencia, agresividad y defensas, y con algo de paz y alegría, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave para salvarme del ego y de la separación está en perdonar a otro(s) —aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad— empiezo a perdonar hasta lograr en un instante santo del mundo real, perdonarlo(s) totalmente. En ese instante, voy a experimentar la
visión de Cristo
, que es la divina experiencia de Amor de la unión con otro(s), visión interior que luego voy a extender a todo y todos, ya que quiero creer que todos somos realmente Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, en la eterna Unicidad de Dios, nuestra única y verdadera Realidad. Ver
T11.7, T12.5 [42]
2
El
pecado
de todos los pecados fue la diminuta idea alocada que se coló en la Eternidad, donde Todo es Uno, y de la que el Hijo de Dios olvidó reírse. Por haberlo olvidado, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo y tener efectos aparentemente reales, como fue la hechura del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez. Ver
T27.9 [82] 37 y 38
Pero como esta realidad del ego no fue creada por Dios,
LTe.4 (-L251).1 1
Pecar
es estar demente.
2
Es el medio que hace que la mente pierda su cordura y trate de dejar que las ilusiones ocupen el lugar de la Verdad.
3
Y, al estar loca, la mente ve ilusiones donde la Verdad debería estar, y donde realmente está.
4
El pecado dio ojos al cuerpo pues, ¿qué van a querer ver los que están libres de pecado?
5
¿Qué necesidad tienen de escenas, sonidos o tacto?
6
¿Qué van a querer oír, o alcanzar para agarrar?
7
¿Qué van a querer percibir por los sentidos?
8
Percibir por los sentidos es no conocer.
9
Y la Verdad no puede contener sino el Conocimiento y nada más.
|
|
T22.1 [2] 7
La santidad de la relación de ustedes
3
los perdona a
ambos
, deshaciendo los efectos de lo que ambos creían
y
vieron separadamente.
8
Y, con su desaparición, desaparece
con
ellos la
necesidad
de pecar.
9
¿Quién necesita pecar?
10
Únicamente los solitarios que andan por su cuenta, que ven a sus hermanos
diferentes
de ellos.
11
Esta
diferencia
—visible
4
pero no real
5
— es la que hace que la necesidad de pecar —no real pero visible— parezca estar justificada
6
.
12
Y todo esto
sería
real si el pecado lo fuese.
13
Pues la relación no santa
7
está
basada
en diferencias, en las que cada uno piensa que el
otro
tiene lo que
a él le falta
.
14
Se juntan, pero con la idea de cada uno de completarse a
sí mismo
y
robar
al otro.
15
Seguirán juntos hasta que ya no quede nada por robar, y luego se irán cada uno por su lado.
16
Y así, vagan por un mundo de extraños,
distintos
de ellos, conviviendo con sus cuerpos, tal vez bajo un mismo techo que a ninguno cobija; en la misma habitación y, sin embargo, separados por un mundo.
|
|
3
La
relación santa
es el reflejo en este mundo de la eterna Relación de Amor de Dios con todas las Almas perfectas y eternas que realmente somos, unificadas todas en Cristo, el único Hijo de Dios, Que Él creó y con Quien es Uno en Su Unicidad, Que es donde realmente estamos y, por lo tanto, es nuestra verdadera Realidad. La relación santa es la fuente de la salvación para los integrantes de la relación especial, pues les permite alejarse gradualmente de sus egos y pensar y actuar cada vez más con sus espíritus, que son la parte de la mente que todavía se puede comunicar con Dios por medio del Espíritu Santo. Es un proceso, generalmente largo, que se inicia cuando dos o más personas que han logrado, en un instante santo, perdonarse totalmente una a la otra, se unen en una meta común a favor de otro u otros, a los que también van a querer perdonar. Este proceso florece y fructifica cuando extienden a otros los milagros que el Espíritu Santo les sugiere por medio de sus espíritus; finalmente, cuando en instantes santos privilegiados sus mentes experimentan el mundo real, se produce en ellas, a un profundo nivel subconsciente, una curación de los efectos del pensar y actuar con sus egos, haciendo que ahora piensen, perciban y actúen principalmente con sus espíritus, extendiendo el Amor del Espíritu Santo a todos y a todo, curando así en sus mentes al mundo de los efectos de la separación. Ver
T17.6, T22
4
… aquí
5
… Allá
6
… mientras se siga pensando con el ego
7
…
relación especial,
que es la que, pensando, percibiendo y actuando con nuestro ego, entablamos con una o más personas especiales que poseen atributos especiales, con las cuales esperamos llenar nuestras necesidades igualmente especiales. Constituye la renuncia a la eterna y alegre concordia del perfecto Amor que nuestras Almas profesan unas con otras y —Una en Cristo, el Hijo único del Padre— con Dios en Su Unicidad, extendiéndose así la Creación. Es el intento del ego de asegurar para sí el especialismo que Dios le negó, nacido del deseo oculto de que Dios amara a Su Hijo, ahora separado, con un amor especial. Es el insincero interés, amor, amistad o aprecio por otra u otras personas que nuestro ego utiliza para constituir con ellas relaciones por medio de las cuales alcanzar algunos de sus objetivos personales. A veces, estas relaciones especiales devienen en dependencia o codependencia, pero que, en todo caso, siempre constituyen ataques velados. Ver
T15.6-10, T16, T17.5 [28]
|
|
T22.1
INTRODUCCIÓN
pár 3-4
|
|
T22.1 [3] 17
Una relación santa parte de una premisa diferente.
18
Cada uno ha mirado dentro de sí mismo y
no
ha visto
ninguna
carencia.
19
Al
aceptar
su compleción, quiere
extenderla uniéndose
a otro, al que considera tan completo como él.
20
No
ve
diferencias
entre estos yoes, pues las diferencias
sólo
son de cuerpos.
21
Por consiguiente, no ve nada de lo que quiera
apropiarse
.
22
No
niega su propia realidad,
porque
es la Verdad
8
.
23
Se encuentra justo debajo del Cielo, pero lo bastante cerca como para
no
regresar, a la tierra.
24
Pues esta relación
goza
de la santidad del Cielo.
25
¿Cuán lejos de Casa puede
estar
una relación tan semejante al Cielo?
T22.1 [4] 26
¡Piensen en todo lo que una relación santa puede enseñar!
27
En ella se deshace la
creencia
en diferencias.
28
En ella la
fe
en las diferencias se convierte en fe en la igualdad
9
.
29
Y en ella, la mirada que ve diferencias se transforma en visión
10
.
30
Ahora, la razón, puede llevarlos a la conclusión lógica de su unión.
31
Ésta tiene que extenderse tal como ustedes se extendieron, cuando se unieron.
32
Ésta tiene que ir más allá de sí misma, tal como ustedes fueron más allá del cuerpo, para poder unirse.
33
Y ahora, la igualdad que vieron entre ambos se extiende y, finalmente, elimina
toda
sensación de diferencias, de manera que la semejanza que yace bajo todas ellas se hace evidente.
34
Éste es el círculo dorado
11
, donde
reconocen
al Hijo de Dios.
35
Pues lo que nace en una relación santa
nunca
puede terminar.
|
|
8
La
Verdad
, con mayúscula, es que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente. Dios no creó más nada. Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. En esto radica
aquí
, la paz de Dios. En minúscula, la
verdad
es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver
T6.6.3 [94], T7.5, T14, T23.2 [13], T29.8
9
Tener fe
es un proceso continuo que empieza cuando conciencio que a veces experimento pensamientos caritativos, compasivos, de compartir, de amistad desinteresada…, y
quiero creer
que son reflejos del Cielo que me vienen por medio del Espíritu Santo en mí; y ese
querer creer
se va a ir transformando en una
fe
al yo aplicar cada vez más y más a mi vida los procesos de no juzgar, perdonar y extender milagros que propone el
Curso
para salvarnos del sistema de pensamiento del ego y de todos los efectos que su separación de Dios ha causado y sigue causando. Esa
fe
se va a consolidar progresivamente a medida que en las relaciones santas que vayamos formando experimentemos la paz —que no es de este mundo— que los efectos de esos procesos traen consigo, lo cual, a su vez, reforzará nuestra decisión de
querer creer
en la
Verdad
que también nos propone el Curso, a saber, que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente de Su Unicidad, Nuestra
verdadera Realidad
, donde sólo hay Amor, Paz y Alegría y, que al no haber creado Dios más nada, nada que no sea Ella, realmente existe. Ver
T1.1.51 [93], T8.11 [110], T11.10 [95]
10
… la
visión de Cristo
11
Ver
T21.2 [10] a [12]
|
|
Un Curso Sobre Milagros
edición original
Texto
Capítulo
22
LA SALVACIÓN
Y LA RELACIÓN SANTA
T22.2
EL MENSAJE DE
LA RELACIÓN SANTA
5-15
|
|
T22.2 [5] 1
Dejemos que la Razón
1
dé otro paso.
2
Si atacas al que Dios quiere curar y odias al que ama, entonces es que tú y Tu Creador
tienen
voluntades
diferentes
.
3
Pero si tú realmente
eres
Su Voluntad
2
, entonces
debes
creer que cuando atacas
no
eres
Tú Mismo
3
.
4
Ciertamente puedes creer esto y, de hecho
4
, lo crees.
5
Y, además,
tienes
fe en eso, y encuentras mucha evidencia a su favor.
6
Pero, te preguntas, ¿de dónde surge tu extraño desasosiego, tu sensación de estar desconectado y el miedo
5
que te persigue de que no significas nada.
7
Es como si hubieses deambulado hasta aquí a la deriva, sin plan de ningún tipo, excepto el de vagar, pues sólo eso parece seguro.
|
|
1
Razón
, con mayúscula es: i) en la eterna Unicidad, el Pensamiento de Amor de Dios o Espíritu Santo Que Dios comparte con nosotros como Almas Una en Cristo, Su único Hijo; ii) aquí, es nuestro pensar con el Espíritu Santo que quiere ser el reflejo de ese eterno Pensamiento de Amor por medio del perdón y la extensión de milagros; y iii) a veces, es sinónimo del Espíritu Santo. En minúscula,
razón
se refiere a nuestro pensar con el ego que se basa en la racionalidad y el sentido común que derivamos de la percepción de las causas y efectos de las leyes de este mundo. Ver
T21.6, T21.7, T22.4
2
La
Voluntad de Dios
, en el eterno Presente de Su Unicidad —en la Que todas nuestras Almas perfectas y eternas son Una en la única Alma del Hijo único de Dios— quiere que la felicidad que Su Hijo heredó de Él siga imperturbada: que sea perpetua en la Alegría de la Creación plena y que sea eternamente receptiva y completamente ilimitada en Él. Aquí, la Voluntad de Dios es que por medio del perdón y de la extensión de milagros, nos volvamos el reflejo de ese eterno Presente de la Unicidad, en la Que, en paz y con alegría, nos amamos unos a otros como uno en Cristo, el Hijo único de Dios, Quien es Uno con Él. Ver
T12.7 [64-65], T13.5 [41], L193.1
3
Tú Mismo
, con mayúscula, quiere decir Tú, como el Alma perfecta y eterna Que, conjuntamente con todas las demás Almas es Una en Cristo, sencillamente, porque al ser todas igualmente perfectas y eternas, son la misma cosa, es decir, son el Hijo único de Dios. En minúscula,
tú mismo
, cuando decides pensar con el Espíritu Santo y has: aceptado el Redimir para ti mismo, perdonado, extendido milagros y entablado relaciones santas, eres el reflejo aquí de Cristo; y cuando piensas, percibes y actúas con el ego —como lo haces habitualmente— te identificas con él. Ver
T8.4 [20] 29, T23
4
… cuando experimentas el
mundo real,
que es la meta de nuestro viaje, el estado de la mente que percibe aquí con el Espíritu Santo el reflejo de la eterna Unicidad. En esta percepción, no vemos nada que no justifique perdonar totalmente, extender los milagros que sugiera el Espíritu Santo y unirnos a otro (a otros) en una relación santa a favor de todos los demás. Ver
T12.7, L129, LTe.8 (-L291)
5
El
miedo
es la motivación primordial del sistema de pensamiento del ego, constituye un síntoma de tu profundo sentido de ser atacado y de pérdidas pasadas, presentes y futuras. Pero cuando decides pensar con el Espíritu Santo y aceptas solamente los pensamientos amorosos de las Almas de cada uno y de todos, considerando todo lo demás como pedimentos de ayuda, Él te enseña que el miedo —tanto en ti como en los demás— es realmente un pedido de ayuda. Ver
T8.9 [82], T8.10 [90], T8.10 [94]
|
|
T22.2
EL MENSAJE DE
LA RELACIÓN SANTA
pár 6
|
|
T22.2 [6] 8
No obstante, hemos escuchado anteriormente una descripción muy similar
6
, aunque
no
se refería realmente a
Ti
7
.
9
Y, sin embargo, tú
piensas que eres
esa extraña idea que con tanta precisión
ciertamente
se describe ahí.
10
Pero la Razón te dice una y otra vez que el mundo que ves a través de ojos
8
que no son realmente tuyos
9
necesariamente no
puede
tener sentido para ti
10
.
11
¿A quién
devolvería
sus mensajes esta forma de ver?
12
Ciertamente no a ti
11
, cuya vista es totalmente
independiente
de los ojos que miran al mundo.
13
Si ésa
no
es realmente tu visión
12
, ¿qué podría
mostrarte
?
14
El cerebro
no
puede interpretar lo que ve
tu
visión.
15
Esto lo
puedes
comprender.
16
El cerebro
13
interpreta para el cuerpo del que forma parte.
17
Pero lo que
dice
,
tú
14
no lo puedes comprender.
18
No obstante
15
, le has
puesto atención
16
.
19
Y durante mucho tiempo, y con mucho esfuerzo,
has tratado
de comprender sus mensajes.
20
No te diste cuenta de que es
imposible
comprender lo que no logra llegarte
de ninguna manera
17
.
|
|
6 T20.4 [22] 44
El mundo
cree
en el pecado, pero la creencia que lo hizo tal como tú lo ves,
no
está fuera de ti.
45
No trates de hacer que el Hijo de Dios se
ajuste
a su demencia.
46
Hay
en él un extraño que, mientras vagaba sin rumbo, entró en la morada de la Verdad, y que así como vino, se irá.
47
Vino
sin ningún
propósito, pero no podrá permanecer ante la radiante luz que el Espíritu Santo ofreció y que tú aceptaste.
48
Pues, bajo esa luz, el
extraño
se queda sin hogar y
a ti
se te da la bienvenida.
T20.4 [23] 49
No preguntes a ese extraño transeúnte "¿Qué soy?"
50
Él es la única cosa en todo el universo que no lo sabe.
51
No obstante, es a él a quien se lo preguntaste, y es a
su
respuesta a la que quieres ajustarte.
52
Este único pensamiento alocado, feroz en su arrogancia y, no obstante, tan diminuto y tan carente de significado que pasa desapercibido por el universo de la Verdad, se vuelve tu guía.
53
A él te diriges para preguntarle el
significado
del Universo.
54
Y a lo único que es ciego en todo el universo que ve la Verdad, le preguntas "¿Cómo debo mirar al Hijo de Dios?"
7
… como Cristo, el Hijo único de Dios, en la experiencia del mundo real.
8
… del ego, de tu cuerpo,
9
… porque realmente eres el Hijo de Dios,
10
… como el reflejo aquí de Cristo, el Hijo de Dios.
11
… cuando piensas y percibes con el Espíritu Santo,
12
… de
Cristo,
que es la parte de un proceso que comienza cuando habiendo logrado en la vida el mejor lugar que he podido, dadas las circunstancias en las que me ha tocado nacer y vivir, me pregunto si habrá alguna otra manera de vivir en el mundo con menos competencia, agresividad y defensas, y con algo de paz y alegría, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave para salvarme del ego y de la separación está en perdonar a otro(s) —aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad— empiezo a perdonar hasta lograr en un instante santo del mundo real, perdonarlo(s) totalmente. En ese instante, voy a experimentar la
visión de Cristo
, que es la divina experiencia de Amor de la unión con otro(s), visión interior que luego voy a extender a todo y todos, ya que quiero creer que todos somos realmente Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, en la eterna Unicidad de Dios, nuestra única y verdadera Realidad. Ver
T11.7, T12.5 [42]
13
… que piensa con el razonamiento, la lógica y el sentido común del ego,
14
… cuando piensas con el Espíritu Santo,
15
… cuando piensas con el ego,
16
… y has tratado una y otra y otra vez de encontrar otro significado que el que te ofrecen las leyes de la evolución y escasez,
17
… como Cristo, el Hijo de Dios Que realmente eres, conjuntamente con todos los demás, sencillamente porque carece de
Significado, que,
con mayúscula es, en la eterna Unicidad, el de la relación de Amor de Dios con Nosotros, como Almas, Una en Cristo, Su único Hijo, en perfectas paz y alegría. En minúscula, cuando pensamos con el Espíritu Santo,
significado
es el reflejo aquí de ese eterno Significado y, cuando pensamos con el ego, es el significado que damos aquí a nuestra existencia separada, según las leyes de este mundo. Ver
T20.7 [45]
|
|
T22.2
EL MENSAJE DE
LA RELACIÓN SANTA
pár 7-8
|
|
T22.2 [7] 21
No
has recibido
ningún
mensaje que realmente puedas comprender.
22
Pues has estado prestando oídos a lo que nunca podrá comunicarse en absoluto
18
.
23
Así pues, examina lo que ha sucedido.
24
Al negar lo que realmente eres
19
, y
20
creer firmemente que eres
otra cosa
, esa "otra cosa" que
hiciste
para que fuera tú mismo,
se convirtió
en tu vista.
25
No obstante,
debe
de ser esa "
otra cosa
" la que ve y, al
no
ser
tú
21
,
te explica
lo que ve
22
.
26
Por supuesto, tu visión haría que todo esto fuese totalmente innecesario.
27
Pero si tus ojos
23
están cerrados, y has invitado a esa cosa
24
a que te guíe, pidiéndole que te
explique
el mundo que
ella
ve, no tienes ninguna razón para
no
escuchar, ni sospechar que lo que te dice
no
sea verdad.
28
La Razón te diría que no puede ser verdad
porque
no lo entiendes
25
.
29
Dios no tiene secretos
.
30
Él
no
te guía a través de un mundo de sufrimiento, esperando hasta el final del viaje para decirte por qué te
hizo
pasar por eso
26
.
T22.2 [8] 31
¿Qué podría ocultarse a la Voluntad de Dios?
32
Y sin embargo,
tú
crees tener secretos.
33
¿Cuáles podrían
ser
tus secretos excepto
otra
voluntad que, siendo tuya,
está separada
de la Suya?
34
La Razón te diría que eso no es un
secreto
que deba ocultarse como si se tratara de un pecado.
35
Pero ciertamente, ¡es un
error
!
36
No permitas que tu miedo del pecado te impida corregirlo, pues la atracción de la culpa
27
es
sólo
miedo.
37
He aquí la única emoción que hiciste,
independientemente
de lo que aparente ser.
38
Ésta
es
la emoción de los secretos, de los pensamientos personales
y del cuerpo
.
39
Ésta es la
única
emoción que se opone al Amor, y que
siempre
conduce a ver diferencias y a la
pérdida
del sentido de igualdad.
40
He aquí la
única
emoción que te mantiene ciego, dependiente del yo que crees haber hecho para que te guie por el mundo que hizo para ti.
|
|
18
… el
ego,
que es el pensar individual que, pasando por alto el Pensar de Amor de la eterna Unicidad —en el Cual, todos, cual Almas perfectas y eternas, somos Uno en el Alma del Hijo único de Dios, Quien es Uno con nuestro Padre y Creador— adentró la diminuta idea alocada de que el Hijo se podía separar de Dios y crear por su cuenta y, por haber olvidado el Hijo de Dios reírse de ese pensar individual, éste se convirtió, en la ahora mente separada, en una idea seria, capaz de lograr algo y tener efectos reales, tales como "hacer" el tiempo, el espacio, y todo lo que estos contienen, regidos por las leyes de la evolución y de la escasez; es la substitución de la Verdad por la ilusión, de lo Infinito por lo temporal, de la Vida por la muerte, de la Completitud por la fragmentación; es la voluntad diferente y opuesta a La de Dios; es la otra parte de nuestra mente que cree ser una mente individual y egoísta, oculta dentro de un trocito de barro, separada de las demás mentes y trocitos, contra las cuales compite caóticamente en diferentes relaciones especiales hasta la muerte. Ver
T3.6, T4.3, T4.6, T10, T18.2 [4], T27.9 [82] 37, T27.9 [83], LTe.12 (-L331)
19
… Cristo, el Hijo de Dios,
20
… razonando con el ego
21
… Cristo, el Hijo de Dios,
22
… con los ojos del cuerpo y, por estar pensando con el ego, lo aceptas como verdadero.
23
… internos, los que perciben con el Espíritu Santo
24
… el ego
25
… cuando piensas con el Espíritu Santo.
26
… el silencio de Dios
27
La
culpa
o
culpabilidad
, aquí, cuando pensamos con el ego, es el sentimiento de haber faltado contra las normas que a lo largo de su vida según sus reflexiones, creencias y experiencias, cada uno ha considerado relevantes. En el Cielo no hay normas ni culpa, ya que Dios sólo sabe del Amor que comparte en paz y alegría con todas nuestras Almas Una en el Alma de Su único Hijo, en el eterno Presente de Su perfecta Unicidad. En cambio, aquí reina la imperfección del ego y de sus obras: el tiempo, el espacio, y todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y de la escasez. Cuando creemos que ésa es nuestra realidad, sentimos culpabilidad por no estar a la altura de la perfección relativa que anhelamos. Pero cuando aceptamos el Redimir para nosotros mismos, queremos creer que realmente somos esas Almas perfectas y eternas que son Una con el Hijo y, por lo tanto, que no nos hemos separado de Dios. También, en nuestras mentes que ahora piensan con el Espíritu Santo, queremos ver las faltas imperdonables como errores subsanables por medio del perdón y de la extensión de milagros, y de esa manera, ser aquí el reflejo de lo que realmente somos y hacemos en el Cielo, a saber: Almas que son Una en el Hijo, que ama a Dios y es amado por Él en la alegre Concordia del Amor o Espíritu Santo que así era antes de que el tiempo pareciera existir. Ver
T4.5 [61], T5.7 [61], T5.7 [64] 38-39, T5.8 [73], T12, T13.3, T14.2, T16.6, T19.5.1.1
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T22.2
EL MENSAJE DE
LA RELACIÓN SANTA
pár 9-11
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T22.2 [9] 41
Tu
vista
28
te fue
dada
junto con todo lo que
puedes
comprender
29
.
42
No
te resultará difícil comprender lo que esta visión te dice, pues cada uno ve
sólo
lo que cree que él mismo
es
.
43
Y lo que
tu
vista te quiere mostrar lo comprenderás
porque
es la Verdad.
44
Únicamente
tu
visión puede
transmitirte
lo que
tú
realmente puedes ver.
45
Te llega directamente,
sin
necesidad de que
se
te
interprete
.
46
Lo que
necesita
interpretación
tiene
necesariamente que ser ajeno.
47
Y tampoco lo podrá hacer
alguna vez
comprensible un intérprete al que no puedes comprender
30
.
T22.2 [10] 48
De todos los mensajes que has recibido, y que no has podido comprender, sólo este
Curso
está al
alcance
de tu entendimiento y se
puede
comprender.
49
Éste
es
realmente
tu
idioma.
50
Aún no lo entiendes porque toda su comunicación es todavía como la de un bebé.
51
Los balbuceos de un bebé y lo que oye son muy poco creíbles, ya que para él significan cosas
diferentes
en momentos diferentes.
52
Ni los sonidos que oye ni las cosas que ve son aún estables.
53
Pero lo que oye, y todavía no comprende,
será
algún día su lengua materna, por medio de la cual se comunicará con los que le rodean y ellos con él.
54
Y esos seres extraños y cambiantes que ve que se mueven a su alrededor serán los que lo van a consolar, y él reconocerá su hogar y los verá allí
con
él.
T22.2 [11] 55
Así, en cada relación santa renace la facultad de comunicar
en vez
de la de separar.
56
No obstante, una relación santa, que apenas acaba de renacer de una relación no santa y que, sin embargo, es más antigua que la vieja ilusión que acaba de reemplazar,
es
como un bebé que ahora ha renacido.
57
No obstante, con este bebé, la visión de
ustedes
les es devuelta y, él les hablará en un idioma que
los dos
podrán comprender.
58
Este bebé no lo nutre esa "otra cosa"
que pensabas
que eras tú.
59
No fue
entregado
a esa otra cosa, ni tampoco lo recibió
nadie que no fueras
Tú Mismo.
60
Pues no es posible que dos personas
puedan
realmente unirse
si no es
a través de Cristo, Cuya visión los ve como uno.
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28
… de y como Cristo, en Quien todos nosotros —como Almas— somos realmente Uno,
29
… tratamos de comprender primero con nuestro razonamiento, lógica y sentido común de ego y, cuando eso no basta, nos encontramos frente a la necesidad de … al
querer creer
que realmente todos somos Almas perfectas y eternas, todas Una en Cristo y Cristo Uno con Dios, y que realmente no estamos aquí, en el tiempo y el espacio, sino en Su eterna Unicidad, de la Cual realmente nunca nos hemos separado. Este querer creer curará todo pesar y dolor, todo miedo y toda pérdida, porque sanará a la mente que pensaba que todas estas cosas eran reales, y que sufría debido a la lealtad que les profesaba. Y, ¿qué es lo que el Curso nos pide…? Primero, nos pide
querer creer
en la Verdad que nos propone en los textos, a saber: Que Dios —a Quien nadie ha visto ni oído— existe; es perfecto y eterno y, en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente de Su Unicidad; que Dios no creó más nada; y, por eso, que nada de Ésa, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe; por consiguiente, que no somos cuerpos; que nuestra mente tiene dos partes: la del
ego
, que creó en falso o "hizo" el tiempo y el espacio, y todo lo que éstos contienen, regidos por las leyes de la evolución y escasez; un ego con el que mantenemos un interminable diálogo interno de "yo", "yo", "yo". En esto radica
aquí
, la paz de Dios: Aquietémonos un instante y olvidémonos de todas las cosas que alguna vez aprendimos, de todos los pensamientos que tuvimos, y de todas nuestras ideas preconcebidas acerca de lo que las cosas significan y de cuál es su propósito. Olvidémonos de nuestras propias ideas acerca del propósito del mundo, pues no sabemos realmente cuál es. Dejemos que toda imagen que tengamos sobre cualquier persona se desprenda de nuestras mentes y desaparezca. Sé inocente de todo juicio, no prestes atención a ningún pensamiento, bueno o malo, que alguna vez haya cruzado tu mente con respecto a alguien. Ahora no lo conoces realmente, Aquiétate bien por un instante. Ven sin ninguno de los pensamientos que alguna vez aprendiste, y deja a un lado todas las imágenes que hiciste. Lo viejo se derrumbará ante lo nuevo, sin que te le opongas o lo apoyes. Ninguna de las cosas que pensabas que eran valiosas, y que requerían de tu cuidado, serán atacadas. Tampoco se atacará tu deseo de oír un llamamiento que realmente nunca se hizo. Nada te hará daño en este santo lugar, donde vienes a escuchar en silencio y a aprender que lo que realmente quieres es la Verdad. No se te pedirá que aprendas más que esto. Pero, a medida que lo escuches, comprenderás que lo único que tienes que hacer es
desprenderte
de los pensamientos que realmente no querías, y que
nunca
fueron verdaderos. Ver
T31.1 [12] T31.2 [22]
30
… tu ego, con su razonamiento, lógica y sentido común…
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T22.2
EL MENSAJE DE
LA RELACIÓN SANTA
pár 12-15
|
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T22.2 [12] 61
Piensen, santos hermanos míos, en lo que les
ha sido dado
.
62
Este niño les explicará lo que no entienden, y de una manera muy clara.
63
Pues su lengua no será extraña.
64
No
necesitará ningún intérprete para comunicarse con ustedes, pues fueron
ustedes
los que le enseñaron lo que sabe, justamente
porque
lo sabían.
65
No habría podido acudir a nadie más
sino a
ustedes,
nunca
a esa "otra cosa".
66
Donde Cristo ha entrado, nadie está solo, pues Él nunca podría encontrar una morada entre los que están separados.
67
En efecto, tiene necesariamente que renacer en Su antiguo hogar —tan aparentemente nuevo y, sin embargo, tan viejo como Él— como un pequeño recién llegado que depende de la santidad
31
de la relación de ustedes para que Lo dejen vivir.
T22.2 [13] 68
Tengan la seguridad de que Dios no confió a Su Hijo a los indignos.
69
Nada que no sea parte de Él es digno de
unírsele
.
70
Tampoco es possible que cualquier cosa que
no
sea parte de Él
pueda
unirse.
71
La comunicación
32
tiene
necesariamente que haberse restablecido entre los que se unen, ya que no se
habrían podido
unir por medio de cuerpos.
72
Entonces, ¿qué es lo que los
ha
unido?
73
La Razón les dirá que
tuvieron
que haberse visto uno al otro a través de una visión que
no
es del cuerpo, y haberse comunicado en un lenguaje que el cuerpo no habla.
74
Tampoco pudo haber sido una vista o sonido aterrador que los atrajo afablemente a ser uno.
75
Más bien, cada uno vio en el otro un perfecto refugio donde su Yo
33
podría renacer a salvo y en paz.
76
Así se lo dijo su Razón; así lo creyó
porque
era la Verdad.
T22.2 [14] 77
He aquí la primera percepción
directa
que han hecho.
78
La hicieron mediante la concienciación, que es más antigua que la percepción y, no obstante, vuelta a nacer en sólo un instante.
79
Pues ¿qué es el tiempo para lo que
siempre
fue así?
80
Piensen en lo que ese instante trajo consigo:
darse cuenta
de que esa "otra cosa", que cada uno pensó que era él mismo,
es una ilusión
.
81
Y la Verdad llegó instantáneamente, para mostrarles dónde
tiene
necesariamente que estar el Yo de ustedes.
82
Al
negar las ilusiones
invitaron a la Verdad, pues al negarlas reconocieron que el
miedo
no tenía sentido.
83
En el santo hogar donde el miedo es impotente, el Amor entra dando gracias, agradecido de ser uno con ustedes que se unieron para
dejarlo
entrar.
T22.2 [15] 84
Cristo acude a lo que es
semejante
a Él: los que son lo mismo,
no
los que son diferentes.
85
Pues
siempre
se siente atraído hacia Sí Mismo.
86
¿Qué se asemeja más a Él que una relación santa?
87
Y lo que
les
atrae a estar juntos es lo que atrae a
Cristo
a ustedes.
88
Aquí, Su delicadeza y amable inocencia están
protegidas
del ataque.
89
Y aquí puede
regresar
con confianza, pues tener fe uno en el otro es
siempre
tener fe en Él.
90
Están en lo cierto cuando se ven uno al otro como el hogar que escogieron, pues aquí ejercen su voluntad
con
Cristo y con su Padre.
91
Esta
es
la Voluntad del Padre de ustedes para ustedes y, la de ustedes
con
La de Él.
92
Y el que es atraído a Cristo es atraído a Dios tan seguramente como Ellos dos son atraídos por toda relación santa, el hogar que Les fue preparado a medida que la tierra se convierte en Cielo.
|
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31
Santidad
, con mayúscula, es la experiencia de perfecto Amor o Espíritu Santo que compartimos —como Almas— entre nosotros y con Dios, en el eterno Presente de Su Unicidad. En minúscula,
santidad
es el reflejo aquí de ese Amor compartido. Ver
L36, L37, L39
32
Comunicación
y Creación, con mayúscula, son, en el Cielo, sinónimos, pues Dios, por medio de Su Pensar de Amor o Espíritu Santo, nos creó como Su Hijo único y, mediante esa Comunicación, estableció para toda la Eternidad un canal para la recepción de Su Amor y de Su Voluntad. En minúscula,
comunicación,
cuando pensamos con el Espíritu Santo, es el reflejo aquí de Esa eterna Comunicación y, cuando pensamos con el ego, es la comunicación que tratamos de establecer con las mentes separadas de los demás. Ver
T1.1.49 [81] 1-4, T1.1.51 [86] 4, T14.2 [4] 4-6
33
Yo
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el Hijo único de Dios, en Quien todos — como Almas eternas y perfectas— somos realmente Uno y, Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. También es usado pocas veces como el Yo de Dios. En minúscula, tu
yo
es el ego si estás pensando con él, el yo que creemos que somos en el tiempo y el espacio, el cual, en la separación, hicimos para reemplazar a la eterna Creación de Dios, es decir, a Su único Hijo; o si decidiste pensar con el Espíritu Santo, tu
yo
es el reflejo aquí del eterno Yo de Cristo, en Quien todos somos realmente Uno.
Cristo
, aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
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Un Curso sobre Milagros – Preliminares
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