gráfico por
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|
T24.4 [33] 53
Pero los esclavos del especialismo van a liberarse,
54
porque ésa es la Voluntad de Dios y La de Su Hijo
15
.
55
¿Se condenaría Dios a
Sí Mismo
al infierno y a la condenación?
56
¿Y acaso es eso lo que
quieres
que le hagan a tu salvador?
57
Dios te llama desde él a unirte a Su Voluntad para salvar a
los dos
del infierno.
58
Observa las marcas de los clavos en sus manos que te extiende pidiendo tu perdón.
59
Dios te pide que tengas misericordia con Su Hijo y con Él.
60
No se la niegues.
61
Sólo te están pidiendo que se haga tu voluntad
16
.
62
Buscan tu Amor a fin de que te puedas amar a ti mismo
17
.
63
No ames a tu especialismo en vez de a Ellos.
64
La marca de los clavos está también en tus manos.
65
Perdona a tu Padre
18
el que
no
fuese Su Voluntad que te crucificaran.
UCSM TEXTO CH 24, IV
T24.4
PERDONAR EL ESPECIALISMO
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Un Curso Sobre Milagros
edición original
Libro de Lecciones
P A R T E 2
¿Qué es EL CUERPO?
1-5
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LTe.5 (-L261).1 1
El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios imagina haber construido para separar a unas partes de su Yo
1
de otras.
2
Cree que vive dentro de esta cerca, para morir a medida que se deteriore y desmorone.
3
Pues cree que dentro de esta cerca está a salvo del Amor
2
.
4
Al identificarse con su seguridad
3
, se ve a sí mismo como lo que ésta es.
5
¿De qué otra manera podría estar seguro de permanecer dentro del cuerpo, manteniendo al Amor fuera de él?
LTe.5 (-L261).2 6
El cuerpo no perdurará.
7
No obstante, él lo ve como una doble seguridad.
8
Pues la no permanencia del Hijo de Dios es "prueba" de que sus cercas funcionan y cumplen con la tarea que su mente les asigna.
9
Pues si su Unicidad
4
aún permaneciese intacta, ¿quién iba a atacar y quién sería atacado?
10
¿Quién podría ser el vencedor?
11
¿Quién su presa?
12
¿Quién víctima?
13
¿Quién el asesino?
14
Y si él realmente no muriese, ¿qué "prueba" habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser destruido?
LTe.5 (-L261).3 15
El cuerpo es un sueño.
16
Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo
5
, estado en el que nacen todos los sueños.
17
Pues sólo el Amor puede crear en la Verdad, y la Verdad nunca puede tener miedo.
18
Hecho para tener miedo, el cuerpo tiene que cumplir el propósito que le fue asignado
6
.
19
Pero podemos cambiar el propósito que obedecerá el cuerpo si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad
7
.
|
1
Yo
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el Hijo único de Dios, en Quien todos — como Almas eternas y perfectas— somos realmente Uno y, Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. También es usado pocas veces como el Yo de Dios. En minúscula, tu
yo
es el ego si estás pensando con él, el yo que creemos que somos en el tiempo y el espacio, el cual, en la separación, hicimos para reemplazar a la eterna Creación de Dios, es decir, a Su único Hijo; o si decidiste pensar con el Espíritu Santo, tu yo es el reflejo aquí del eterno Yo de Cristo, en Quien todos somos realmente Uno.
Cristo
, aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
2
… cuando olvidaste de reírte de aquella diminuta idea alocada que se adentró en la Eternidad, Donde Todo es Uno con Dios, que decía que era posible para el Hijo separarse de la Unicidad de Dios, y ponerse a crear por su cuenta, pero sin perder el Amor que Dios le daba. Ver
T27.9 [82] 37 y 38
. Por eso el "silencio de Dios": Dios tiene un solo Hijo, y no creó más nada; no entiende de individualidades enconadas unas contra otras, compitiendo por las escasas y transitorias cosas "buenas" que ofrece este mundo.
3
… separada de la Unicidad, Donde todo es Uno,
4
Unicidad
, con mayúscula es, en el eterno Presente del Cielo, Dios creando a Su único Hijo en un pensamiento de Amor o Espíritu Santo, Amor que se profesan eternamente Uno al Otro en perfecta armonía y alegre concordia. En minúscula,
unicidad
es la idea procesada en nuestro espíritu —la parte de nuestro cerebro que es capaz de compasión, de compartir y de amistad desinteresada— nacida del anhelo natural de unirnos amorosamente a todos y a todo, cuando logramos acallar en nuestro cerebro los deseos, ambiciones y pasiones del ego. Es el reflejo aquí de lo que queremos creer que es la eterna Unicidad de Dios. Ver
T8.5 [38], T10.2 [15], T26.2
5
El
miedo
es la motivación primordial del sistema de pensamiento del ego, constituye un síntoma de tu profundo sentido de ser atacado y de pérdidas pasadas, presentes y futuras. Pero cuando decides pensar con el Espíritu Santo y aceptas solamente los pensamientos amorosos de las Almas de cada uno y de todos, considerando todo lo demás como pedimentos de ayuda, Él te enseña que el miedo —tanto en ti como en los demás— es realmente un pedido de ayuda. Ver
T8.9 [82], T8.10 [90], T8.10 [94]
6
… olvidar a Dios, porque, si creó el tiempo y el espacio y a todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución (todo se come a todo) y de la escasez (las cosas buenas ni abundan ni duran), sería un Dios caprichoso y castigador… Entonces, mejor olvidarlo o tenerle miedo.
7 T21.1 [1] 1
La proyección
7
hace la percepción
7
.
2
El mundo que ves es lo que tú le
diste
, nada más que eso.
3
Pero si bien no es
más
que eso,
tampoco
es menos.
4
Por consiguiente, para
ti
, ciertamente
es
importante.
5
Es el testimonio de tu estado mental, la imagen
externa
de una condición
interna
.
6
Tal como piense el hombre, así percibirá.
7
Por lo tanto, no trates de cambiar el
mundo
,
8
sino más bien, opta por cambiar cómo piensas
acerca
de él.
|
P A R T E 2
¿Qué es EL CUERPO?
pár 4-5
|
LTe.5 (-L261).4 20
El cuerpo es el medio por el cual el Hijo de Dios recobra la cordura
8
.
21
Aunque fue concebido para encerrar al Hijo en el infierno sin escapatoria posible, ahora la meta del Cielo va a substituir a la búsqueda del infierno
9
.
22
El Hijo de Dios extiende su mano para tomar la de su hermano y para ayudarlo a caminar el sendero con él.
23
Al hacerlo, el cuerpo se vuelve santo
10
.
24
Sirve para curar
11
a la mente a la que debía dar muerte.
LTe.5 (-L261).5 25
Te identificarás con lo que crees que te dará seguridad.
26
Sea esto lo que sea, creerás que es uno contigo.
27
Tu
12
seguridad reside en la Verdad
13
, no en mentiras.
28
El Amor
14
es tu seguridad.
29
El miedo realmente no existe.
30
Identifícate con el Amor y estarás a salvo.
31
Identifícate con el Amor y estarás en casa.
32
Identifícate con el Amor y hallarás a tu Yo.
|
8
Cordura
, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es Su sistema de pensamiento en nuestro espíritu que parte de la creencia en la Verdad: La
Verdad
, con mayúscula, es que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente. Dios no creó más nada. Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. En esto radica
aquí
, la paz de Dios. En minúscula, la
verdad
es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del Cosmos, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por la evolución y la escasez, y constituyen su única y verdadera realidad; y que nuestra vocación y función aquí es tratar lo más posible de ser reflejos de esa Realidad, aceptando el Redimir para nosotros mismos, perdonando, extendiendo milagros y entablando relaciones santas para multiplicar el perdón y la extensión de milagros hasta abarcar a todos. Y cuando pensamos con nuestro ego, la cordura es el estado mental al que llegamos por medio del sentido común y del razonamiento. Ver
T6.6.2 [76], T17.7 [61]
9
… ser aquí un reflejo del
Cielo
que, con mayúscula, es lo único Que Dios ha creado. No es un lugar ni un estado. Simplemente es la concienciación de la perfecta Unicidad del Padre con todas las Almas que realmente somos, Una en el Alma única de Cristo, Su Hijo, a saber que nada más existe, ni fuera ni dentro de Ella. Algunos de sus sinónimos son: Realidad, Unicidad, Reino de Dios, Reino de los Cielos. Ver
T4.2 [19] 103, T4.4 [41] 3-5, T9.11 [103] 75, L138
10
… porque ahora, en vez de ser utilizado para atacar y defender, se usa para comunicar al otro que realmente los dos son Uno en la experiencia de Cristo, el Hijo único de Dios
11
Curar
(o
curación
como proceso), cuando se piensa y se percibe con el ego, es el proceso por el cual tratamos de curar al cuerpo y/o a la mente de lo que se percibe que es una enfermedad. Pero cuando decidimos pensar con el Espíritu Santo, es el proceso por el cual queremos curar en nuestra mente la creencia en la realidad del tiempo y del espacio, en la que somos cuerpos separados unos de otros y de Dios. Para ello, cada uno acepta el Redimir para sí mismo y se pone seria y consecuentemente a perdonar y a extender milagros, entablando así relaciones santas con todos. Este proceso llevará nuestra mente a los instantes santos del mundo real y a la unión con todas las demás mentes en la experiencia de Cristo. El último paso —el de despertarnos conjuntamente con todos a la Realidad Que queremos creer que realmente nunca habíamos abandonado— lo dará Dios Mismo, completándose así la curación de nuestra mente de su creencia en la enfermedad de la separación y en todas las secuelas que ésta trajo consigo. Ver
T2.3 [69], T4.5 [66] 56, T4.9 [106], T5.1 [1]-[2], T5.2 [5] 1, T5.3 [18], T19.2
12
… verdadera
13
La
Verdad
, con mayúscula, es que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente. Dios no creó más nada. Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. En esto radica
aquí
, la paz de Dios. En minúscula, la
verdad
es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver
T6.6.3 [94], T7.5, T14, T23.2 [13], T29.8
14
Amor
, con mayúscula, se refiere, en la eterna Unicidad, al Espíritu Santo o eterno Amor de Dios que Él comparte con nosotros —como Almas Uno en Cristo, Su único Hijo— y nosotros con Él en perpetua Armonía y alegre Concordia; y aquí, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es
Su reflejo o amor general y sin preferencias que tenemos para con los demás.
En minúscula,
amor
se refiere al amor interesado y preferencial de nuestro ego, cuando pensamos con él. Ver
P3[2], T1.1.3 [3], T1.1.53 [100], T4.4, T10.2 [10] [11], T11.9 [77], T11.9 [83], T12.5 [37], T20.6 [38], T29, L46, L50, L67, L68, L195
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Un Curso Sobre Milagros
edición original
Libro de Lecciones
L E C C I Ó N 261
Dios es mi refugio y mi seguridad.
|
L261.1 1
Me identificaré con lo que creo que es refugio
1
y seguridad
2
.
2
Me veré a mí mismo allí donde percibo mi fuerza y creeré que vivo dentro de la ciudadela
3
en la que estoy a salvo y no puedo ser atacado
4
.
3
Hoy no buscaré seguridad en el peligro
5
, ni trataré de encontrar mi paz en ataques asesinos.
4
Vivo
6
en Dios.
5
En Él encuentro mi refugio y mi fuerza.
6
En Él radica mi Identidad
7
.
7
En Él reside la Paz eterna.
8
Y sólo Allá
8
recordaré Quién soy realmente.
L261.2 9
Padre, no dejes que vaya en pos de ídolos, pues lo que quiero es regresar a casa para estar contigo.
10
Decido ser Tal como Me creaste y encontrar al Hijo que creaste como mi Yo
9
.
|
1
… en el reflejo aquí de mi verdadera Realidad
2
… mi Alma que es Una con todas las demás Almas en Cristo, Quien es Uno con Dios en Su Unicidad en el Amor del Espíritu Santo.
3
… en la Unicidad
4
… puesto que en la Unicidad no hay individualidades
5
… constante que existe en la realidad de mi ego, la realidad del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución (todo se come a todo) y escasez (las cosas buenas ni abundan ni duran).
6
… realmente
7
Identidad
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el único Hijo de Dios, en Quien todos, como Almas, somos realmente Uno, y Quien es Uno con Dios. En minúscula, es la
identidad
del ego. Pero cuando decidimos pensar y percibir con el Espíritu Santo, nuestra identidad se convierte en el reflejo aquí de la Identidad de Cristo, el Hijo único de Dios. Ver
T7.10 [97], T20.9 [68]
8
… cuando mi Alma despierte en la Unicidad conjuntamente con todos los que fueron, son y serán; algo que mi razón no puede entender.
9
Yo
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el Hijo único de Dios, en Quien todos — como Almas eternas y perfectas— somos realmente Uno y, Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. También es usado pocas veces como el Yo de Dios. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
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Un Curso Sobre Milagros
edición original
Texto
Capítulo
24
EL ESPECIALISMO Y LA SEPARACIÓN
T24.4
PERDONAR EL ESPECIALISMO
1
26-33
|
T24.4 [26] 1
El perdón
2
pone fin al especialismo.
2
Las ilusiones son lo único que
se
puede perdonar, y entonces, desaparecen
3
.
3
El perdón es lo que te libera de
todas
las ilusiones y, por eso, es imposible perdonar sólo
parcialmente
.
4
Nadie que se aferra a
una
ilusión puede verse a sí mismo libre de pecado pues, en tal caso, seguiría afirmando que un error que guarda para sí sigue siendo bueno.
5
Y de este modo, lo calificará de "imperdonable" y lo convertirá en un pecado
4
.
6
Así, ¿cómo va a poder
perdonar
totalmente, cuando aún no quiere aceptar el perdón para sí mismo?
7
Pues es seguro que lo
recibiría
por completo en el mismo instante en que así lo extendiese.
8
Y de esta manera,
su
culpa secreta desaparecería, al haberla perdonado él mismo.
T24.4 [27] 9
Cualquiera que sea la forma de especialismo que valores, la has convertido en un pecado.
10
Se alza inviolable, y la defiendes acérrimamente con toda tu endeble fuerza en contra de la Voluntad de Dios.
11
Y así, se alza contra
Ti Mismo
, como enemigo
tuyo
,
no
de Dios.
12
De este modo, parece escindirte de Dios y, como su defensor, te separa de Él.
13
Quieres
proteger lo que Dios no creó.
14
Y, no obstante, este ídolo que parece
conferirte
poder, te lo ha arrebatado.
15
Pues le has dado la primogenitura de tu hermano, dejando a
éste
solo y sin perdón, y tú, a su lado, hundido en el pecado, sufriendo ambos ante el ídolo que no los puede salvar.
|
|
1
El
especialismo
es la forma habitual de pensar de la individualidad nacida de la diminuta idea alocada del Hijo de Dios que pensó que podía separarse de Su Padre y "hacer cosas" por su cuenta. Al haber olvidado reírse de semejante idea, el pensamiento se convirtió en una idea seria de la que, entre otras cosas, resultó la ilusión de la hechura del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos por las leyes de la evolución y de la escasez. En esta realidad del ego, es el deseo de cada ser humano de estar separado y lo más arriba posible por encima de los demás seres humanos, de poseer más y ser más que ellos, por el convencimiento de que es merecedor —por encima y hasta en contra de los demás— de las escasas cosas buenas que ofrece el mundo. Ningún precio es demasiado alto para obtenerlas, y las busca afanosamente en relaciones especiales en las que otros aparentemente le ofrecen amor, amistad y aprecio especiales, así como también a veces, la entrega de sus cuerpos y/o mentes igualmente especiales y, con ellos, de lo que poseen que nuestro ego cree que le hace falta. Pero el especialismo nunca puede amar, apreciar o compartir de verdad, ya que por sí mismo constituye una traición y un ataque contra la eterna y amorosa Unicidad de Dios con Su único Hijo, Cristo, en Quien todas nuestras Almas perfectas y eternas son Una. En consecuencia, el especialismo va a desconfiar de todos, al considerarlos como potenciales atacantes o competidores, y por eso, no se le va a escapar ninguna falta o error que puedan cometer; además de atacar a los que entre ellos, directa o indirectamente, interfieran o se opongan a sus designios interesados. Ver
T16.6, T24, T27.9 [82] 37, T27.9 [83]
2
Perdonar
es un proceso que comienza cuando habiendo logrado en la vida el mejor lugar que he podido, dadas las circunstancias en las que me ha tocado nacer y vivir, me pregunto si habrá alguna otra manera de vivir en el mundo con menos competencia, agresividad y defensas, y con algo de paz y alegría, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo, decido que quiero ver al mundo de otra manera, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave de la salvación de la separación y del ego está en el otro, quiero verlo de otra manera, es decir, quiero perdonarlo aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad. En un primer paso, acepto que la causa de mis sufrimientos y dolor no se encuentra en el otro, en los demás, en el mundo, en un dios castigador, o en el destino, sino en mi mente separada que, por estar pensando con el ego, es la guionista y hacedora de todo este mundo en el que creemos que vivimos. Entonces, el Espíritu Santo me dice: "Hermano mío, escoge de nuevo", que es el segundo paso. El tercer paso se da cuando me doy cuenta de que realmente no tengo nada que perdonar aquí, porque no hay nada que perdonar en la Realidad —Donde quiero creer que como Almas estamos todos, Una en Cristo— y al lograr perdonar totalmente a ese otro en el mundo real de mi fuero interior, voy a vivir la divina experiencia de Amor de la unión con él que se va a extender a todos. Este es el último escalón que nos lleva conjuntamente a las puertas del Cielo. Ver
T15.9 [79] 6, T16, T17.7, T29.7
,
L46. L60, L62, L99, L121. L122. LTe.1 (-221), M22.3
3
… porque al final del proceso de perdonar, cuando finalmente has logrado perdonar totalmente a tu hermano, sólo ves interiormente al reflejo aquí de su Alma, la Cual es Una con la Tuya y con todas Las demás en Cristo, el Hijo único de Dios. Y en el eterno Presente de la Unicidad no hay ataques ni defensas ni caos, sólo Paz y Amor.
4
El
pecado
de todos los pecados fue la diminuta idea alocada que se coló en la Eternidad, donde Todo es Uno, y de la que el Hijo de Dios olvidó reírse. Por haberlo olvidado, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo y tener efectos aparentemente reales, como fue la hechura del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez. Ver
T27.9 [82] 37 y 38
Pero como esta realidad del ego no fue creada por Dios,
LTe.4 (-L251).1
1
Pecar
es estar demente.
2
Es el medio que hace que la mente pierda su cordura y trate de dejar que las ilusiones ocupen el lugar de la Verdad.
3
Y, al estar loca, la mente ve ilusiones donde la Verdad debería estar, y donde realmente está.
4
El pecado dio ojos al cuerpo pues, ¿qué van a querer ver los que están libres de pecado?
5
¿Qué necesidad tienen de escenas, sonidos o tacto?
6
¿Qué van a querer oír, o alcanzar para agarrar?
7
¿Qué van a querer percibir por los sentidos?
8
Percibir por los sentidos es no conocer.
9
Y la Verdad no puede contener sino el Conocimiento y nada más. Ver
T3.3 [24], T5.7 [64]-[65], T19.3, T25.4 [30], T31.3, LTe.1 (-L221).1, L101.1, L134, M14
|
|
T24.4
PERDONAR EL ESPECIALISMO
pár 28-31
|
|
T24.4 [28] 16
No eres Tú
5
el que es tan vulnerable y susceptible de ser atacado, que basta una palabra, un leve susurro que te disgusta, una circunstancia adversa que no toleras, o un evento que no previste, para que tu mundo se trastorne y se precipite al caos.
17
Pues la Verdad no es frágil,
18
y las ilusiones no La pueden afectar ni cambiar en absoluto.
19
Pero el especialismo no es la Verdad en ti.
20
Pues cualquier cosa puede hacerle perder el equilibrio.
21
Lo que descansa sobre la nada jamás podrá ser estable.
22
Por muy grande y desmesurado que parezca, seguirá tambaleándose, dando vueltas y revoloteando con cada brisa.
T24.4 [29] 23
Sin base, nada es seguro.
24
¿Habría dejado Dios a Su Hijo en un estado en el que la seguridad no
significase
nada?
25
¡De ninguna manera! Su Hijo permanece a salvo, descansando en Él.
26
Es tu especialismo lo que se ve atacado por todo lo que camina o respira, se arrastra o se desliza, o simplemente vive.
27
Nada está a salvo de su ataque, ni él está a salvo de nada.
28
Este deseo tuyo jamás
habrá
de perdonar, pues esto es lo que
es
: un voto secreto para hacer que lo que Dios quiere para ti nunca se dé, y de que te opondrás a Su Voluntad para siempre.
29
Tampoco es posible que las dos voluntades puedan alguna vez ser la misma, mientras tu deseo de ser especial se alce como una llameante espada de muerte entre ellas, haciendo que sean "enemigas".
T24.4 [30] 30
Dios te pide que Lo perdones
6
.
31
Él no quiere que haya separación, como si fuese una voluntad ajena que se erige entre lo que Él quiere para
Ti
7
y lo que tú realmente quieres
8
.
32
Las dos voluntades son
iguales, pues ninguna quiere ser especial.
33
¿Cómo podrían querer la muerte del Amor mismo?
34
Con todo, no tienen el poder de atacar a las ilusiones.
35
No
son
cuerpos
, sino que, como realmente la Mente de ellas es Una
9
, esperan a que todas las ilusiones les sean
traídas
, para luego dejarlas atrás.
36
La salvación no desafía ni siquiera a la muerte.
37
Y Dios Mismo, que sabe que la muerte
no
es realmente tu voluntad, tiene necesariamente que decir "Hágase tu voluntad", porque
Tú
10
crees que así
es
.
T24.4 [31] 38
Perdona al gran Creador del Universo —la Fuente de la Vida, del Amor y de la Santidad, el Padre perfecto de un Hijo perfecto— por tus ilusiones sobre tu especialismo
11
.
39
El especialismo es el infierno que escogiste como tu casa aquí.
40
Dios no lo escogió para ti.
41
No Le pidas que entre ahí.
42
El camino está cerrado al Amor y a la salvación
12
.
43
Pero si liberas a tu hermano de las profundidades del infierno, habrás perdonado a Aquel Cuya Voluntad es que descanses para siempre en los brazos de la paz, perfectamente a salvo y sin que la animosidad ni la malicia de ningún pensamiento de ser especial perturbe tu descanso.
44
Perdona al Santísimo por el especialismo que no pudo darte, pero que en cambio tú hiciste
13
.
|
|
5
… como Cristo, en Quien conjuntamente con todos los demás eres realmente Uno,
6
… es decir, que Lo veas interiormente como Lo que es: Amor, y nada más.
7
Ti
, con mayúscula, quiere decir Tú, como el Alma perfecta y eterna Que, conjuntamente con todas las demás Almas es Una en Cristo, sencillamente, porque al ser todas igualmente perfectas y eternas, son la misma cosa, es decir, son el Hijo único de Dios. Ver
T8.4 [20] 29, T23
8
… amar y ser amado
9
… la Mente de Dios Que es Una y, la única que realmente existe,
10
… como Cristo Que realmente eres,
11
El ego te hace creer que Dios te creó especial.
12
La
salvación
es el proceso por el cual, cuestionando nuestra creencia en la realidad del ego, del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen —regidos como están por las leyes de la evolución y escasez— queremos creer en el eterno Presente de la Realidad del Amor de Dios, en Cuya eterna Unicidad todos —como Almas perfectas, Una en Cristo, el Hijo único de Dios— estamos realmente. Para ello, vamos dejando cada vez más de lado el pensar, percibir y actuar egocentrista del ego y, en su lugar, queremos pensar con el Espíritu Santo, aceptamos el Redimir para nosotros mismos, perdonamos al otro y a los demás, entablamos relaciones santas y extendemos los milagros que nos sugiere el Espíritu Santo. Ver
T11, T31, L96, L186, LTe.2 (-L231)
13
… … cuando olvidaste de reírte de aquella diminuta idea alocada que se adentró en la Eternidad, Donde Todo es Uno con Dios, que decía que era posible para el Hijo separarse de la Unicidad de Dios, y ponerse a crear por su cuenta, pero sin perder el Amor que Dios le daba. Ver
T27.9 [82] 37 y 38
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T24.4
PERDONAR EL ESPECIALISMO
pár 32-33
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T24.4 [32] 45
Todos los que se consideran especiales están dormidos, rodeados de un mundo de belleza que no ven.
46
La libertad, la paz y la alegría se encuentran ahí, al lado del ataúd en el que duermen, llamándolos para que vuelvan en sí y despierten de su sueño de muerte.
47
Pero ellos no oyen nada.
48
Están perdidos en sueños de especialismos.
49
Odian la llamada que los puede despertar, y maldicen a Dios por no haber convertido su sueño en realidad.
50
Maldice a Dios y muere, pero no a manos de Aquel Que no hizo la muerte, que sólo existe en los sueños.
51
Abre un poco tus ojos: mira al salvador que Dios te dio para que lo miraras, y devuélvele su primogenitura,
52
que también es la
Tuya
14
.
T24.4 [33] 53
Pero los esclavos del especialismo van a liberarse,
54
porque ésa es la Voluntad de Dios y La de Su Hijo
15
.
55
¿Se condenaría Dios a
Sí Mismo
al infierno y a la condenación?
56
¿Y acaso es eso lo que
quieres
que le hagan a tu salvador?
57
Dios te llama desde él a unirte a Su Voluntad para salvar a
los dos
del infierno.
58
Observa las marcas de los clavos en sus manos que te extiende pidiendo tu perdón.
59
Dios te pide que tengas misericordia con Su Hijo y con Él.
60
No se la niegues.
61
Sólo te están pidiendo que se haga tu voluntad
16
.
62
Buscan tu Amor a fin de que te puedas amar a ti mismo
17
.
63
No ames a tu especialismo en vez de a Ellos.
64
La marca de los clavos está también en tus manos.
65
Perdona a tu Padre
18
el que
no
fuese Su Voluntad que te crucificaran.
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14
… como Cristo, que tú y él son realmente como Uno.
15
… puesto que la Voluntad de Ellos es Una en la Mente de Dios Que es Una.
16
… que realmente es también La de Ellos puesto que sólo existen una Mente única y una Voluntad única, y Ambas son de Dios y de Su Hijo, ya que Su Hijo único es Uno con Su Padre y Creador en el Amor del Espíritu Santo.
17
… según el Espíritu Santo.
18
… en el sentido de liberarlo en tu mente de todos los pensamientos de pecado que tuviste sobre Él.
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