gráfico por
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|
T21.7 [65] 54
La Razón, al igual que el Amor, quiere
tranquilizarte
, y su intención
no
es infundirte miedo.
55
El poder de
curar
19
al Hijo de Dios se te ha dado
porque
él
tiene
necesariamente que ser uno contigo.
56
Tú
eres
responsable de cómo se ve a sí mismo.
57
Y la Razón te dice que
posees
la facultad para cambiar toda su mente —que es una contigo— en un solo instante.
58
Y
cualquier
instante sirve para corregir
completamente
todos sus errores, y que él se complete.
59
En el mismo instante en que permitas que se
te
cure, se verá que toda su salvación ha sido completada
con
la tuya.
60
La Razón te ha sido dada para que
entiendas
que eso es así.
61
Pues la Razón, amable como lo es el propósito
20
al que sirve de medio, te
aleja
con paso seguro de la locura y te lleva hacia la meta de la Verdad.
62
Y ahí, descargarás el peso de
negar
la Verdad.
63
¡
Éste
es el peso que es terrible,
no
la Verdad!
UCSM TEXTO CH 21, VII
T21.7
RAZÓN Y CORRECCIÓN
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Un Curso Sobre Milagros
edición original
Libro de Lecciones
P A R T E 2
¿Qué es EL MUNDO?
1-5
|
LTe.3 (-L241).1 1
El mundo es una falsa percepción.
2
Nació del error
1
y no ha abandonado su fuente.
3
No perdurará más que el aprecio que tengamos al pensamiento que le dio vida.
4
Cuando el pensamiento de separación haya sido substituido por uno de verdadero perdón
2
, el mundo se verá de una manera completamente diferente: una manera que conduce a la Verdad
3
, en la Que el mundo tendrá necesariamente que desaparecer
4
junto con todos sus errores.
5
Y, entonces, su fuente habrá desaparecido, al igual que sus efectos.
LTe.3 (-L241).2 6
El mundo fue hecho como un acto de agresión contra Dios.
7
Es el símbolo del miedo
5
.
8
Pero, ¿qué es el miedo sino la ausencia de Amor
6
?
9
Por consiguiente, el mundo fue concebido para que fuese un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiese estar separado de Él.
10
Aquí nació la percepción, pues el Conocimiento
7
no podría haber causado pensamientos tan dementes.
11
Pero los ojos engañan, y los oídos oyen equivocadamente.
12
Ahora, cometer errores se vuelve muy posible, porque ya no hay certeza.
LTe.3 (-L241).3 13
En efecto, los mecanismos de la ilusión
8
han nacido en lugar del Conocimiento.
14
Y ahora van en pos de lo que se les encomendó buscar.
15
Su objetivo es servir el propósito para el que se hizo el mundo, de modo que diese testimonio de ese propósito y lo hiciese real.
16
Esos mecanismos ven en las ilusiones del mundo todo menos una sólida base donde exista la Verdad y donde Ésta se mantenga separada de las mentiras.
17
No obstante, todo lo que reportan no son sino ilusiones, las cuales se mantienen separadas de la Verdad.
|
1
… en tu mente, que empezó cuando en la Eternidad, Donde Todo es Uno con Dios, se adentró una diminuta idea alocada, de la que el Hijo de Dios olvidó reírse.
38
A causa de haberlo enviado al olvido, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales tales como, entre otras cosas, la hechura del tiempo y del espacio, y de todo lo que éstos contienen, incluyendo la pizca de polvo cósmico que llamamos Tierra y, sobre ella, nuestro cuerpo individual separado de los demás cuerpos y compitiendo interminablemente con ellos…
T27.9 [82] 37-38
2
Perdonar
es un proceso que comienza cuando decido que quiero ver al mundo de otra manera, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave de la salvación de la separación y del ego está en el otro, quiero verlo de otra manera, es decir, quiero perdonarlo aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad. En un primer paso, acepto que la causa de mis sufrimientos y dolor no se encuentra en el otro, en los demás, en el mundo, en un dios castigador, o en el destino, sino en mi mente separada que, por estar pensando con el ego, es la guionista y hacedora de todo este mundo en el que creemos que vivimos. Entonces, el Espíritu Santo me dice: "Hermano mío, escoge de nuevo", que es el segundo paso. El tercer paso se da cuando me doy cuenta de que realmente no tengo nada que perdonar aquí, porque no hay nada que perdonar en la Realidad —Donde quiero creer que como Almas estamos todos, Una en Cristo— y al lograr perdonar totalmente a ese otro en el mundo real de mi fuero interior, voy a vivir la divina experiencia de Amor de la unión con él que se va a extender a todos. Este es el último escalón que nos lleva conjuntamente a las puertas del Cielo. Ver
T15.9 [79] 6, T16, T17.7, LTe.1 (-221)
3
La
Verdad
, con mayúscula, es que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente. Dios no creó más nada. Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. En esto radica
aquí
, la paz de Dios. En minúscula, la
verdad
es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver
T6.6.3 [94], T7.5, T14, T23.2 [13], T29.8
4
… en tu mente
5
El
miedo
es la motivación primordial del sistema de pensamiento del ego, constituye un síntoma de tu profundo sentido de ser atacado y de pérdidas pasadas, presentes y futuras. Pero cuando decides pensar con el Espíritu Santo y aceptas solamente los pensamientos amorosos de las Almas de cada uno y de todos, considerando todo lo demás como pedimentos de ayuda, Él te enseña que el miedo —tanto en ti como en los demás— es realmente un pedido de ayuda. Ver
T8.9 [82], T8.10 [90], T8.10 [94]
6
Amor
, con mayúscula, se refiere, en la eterna Unicidad, al Espíritu Santo o eterno Amor de Dios que Él comparte con nosotros —como Almas Uno en Cristo, Su único Hijo— y nosotros con Él en perpetuas Armonía y alegre Concordia; y aquí, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es
Su reflejo o amor general y sin preferencias que tenemos para con los demás.
En minúscula,
amor
se refiere al amor interesado y preferencial de nuestro ego, cuando pensamos con él. Ver
P3[2], T1.1.3 [3], T1.1.53 [100], T4.4, T10.2 [10] [11], T11.9 [77], T11.9 [83], T12.5 [37], T20.6 [38], T29, L46, L50, L67, L68, L195
7
Conocimiento
, con mayúscula, es lo que saben todas nuestras Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, el Hijo único de Dios: que están compartiendo con Dios, en perfectas paz y alegría, Su Amor o Espíritu Santo, en el eterno Presente de Su Unicidad. En minúscula,
conocimiento
, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es lo que experimentamos en el mundo real al perdonar totalmente a otro, con quien ahora somos uno; es saber que esa experiencia es el reflejo aquí del eterno Conocimiento. Y cuando pensamos con el ego, es lo que se puede llegar a conocer en este mundo, de acuerdo con sus leyes. Ver
T3.5 [35] 45, T3.5 [37] 56, T3.5 [37] 51-54, T25.4 [25] 13
8
Ilusión
es todo lo "hecho" por nuestro ego primordial, producto de aquella diminuta idea alocada que era posible al Hijo separarse de la Unicidad de Dios, y ponerse a crear por su cuenta, pero sin perder el Amor que Dios le daba. Ver
T8.5 [41], T8.7 [68] 113, T16, T21.3 [28] 96 T27.9 [82] 37 y 38
|
P A R T E 2
¿Qué es EL MUNDO?
pár 4-5
|
LTe.3 (-L241).4 18
Así como la vista fue hecha para alejar de la Verdad, igualmente puede ser reorientada.
19
Entonces, los sonidos se convertirán en llamamientos de Dios
9
.
20
Y a toda percepción
10
le puede ser dado un nuevo propósito
11
por Aquel a Quien Dios designó Salvador del mundo
12
.
21
Sigue Su luz
13
y verás el mundo tal como Él lo ve.
22
Oye sólo Su Voz en todo lo que te habla
23
y permítele que te dé paz y certeza, las cuales tú habías desechado pero que el Cielo conservó para ti en Él.
LTe.3 (-L241).5 24
No descansemos ni nos consideremos satisfechos hasta que el mundo se haya unido a nuestra cambiada percepción.
25
No nos demos por satisfechos hasta que el perdón sea total.
26
Y no tratemos de cambiar nuestra función.
27
Tenemos que salvar al mundo.
28
Pues nosotros, que fuimos sus hacedores, tenemos que verlo a través de los ojos de Cristo
14
, de modo que aquello que se hizo mortal pueda ser restituido a la Vida eterna.
|
9
El
Llamamiento
de Dios es la voz del Espíritu Santo en el nivel superior de tu subconsciente, que quiere avivar tu voluntad para que cures la separación que hay entre tú y tus hermanos y entre todos ustedes y Dios, renunciando a ella por medio del Redimir, hasta que tu mente nuevamente completa se reincorpore a crear, devolviendo a Dios Lo que es Suyo; es el llamamiento a regresar al pensar acertado, para que la Filiación se encamine a ser lo que nunca ha dejado de ser: todos, como las Almas eternas y perfectas que realmente somos, Una en Cristo, el único Hijo de Dios, y Uno con Él en Su eterna Unicidad. Ver
T27.3 [18] 53-54
10
Percepción
: En el eterno Presente de la Unicidad de Dios —Que es donde realmente estamos todos como Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, el Hijo, y Uno con Dios— la percepción no existe, porque el Conocimiento nos hace saber y experimentar que Todo es Uno y, por consiguiente, no hay nada que percibir. Pero en la separación, cuando pensamos con el ego, La
percepción
es el proceso fundamental para sobrevivir por el cual interpretamos o juzgamos la información recibida por nuestros sentidos de algo separado de nuestra mente, algo que ella ha proyectado de acuerdo con su creencia en la realidad del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos por las leyes de la evolución y escasez. Y cuando habiendo decidido pensar con el Espíritu Santo, hemos aceptado el Redimir para nosotros mismos, nuestra percepción gradualmente se vuelve "
acertada
", es decir, trata de librarse de cualquier pensamiento en el que se ataca, iniciando el proceso de llevarnos a la "
percepción verdadera
" en el mundo real donde perdonaremos a nuestro (s) hermano (s), perdonándonos así a nosotros mismos también. Ver
T13, T14.4 [24] 7, T14.6 [46]
11
El
propósito del Espíritu Santo
es que aprendamos a pensar, percibir y actuar cada vez más pensando con Él y cada vez menos con el ego; de manera de liberar la fuerza de Dios en nosotros para que reverbere en todo lo que pensemos o hagamos; es —por medio del perdón y de la extensión de milagros— reconocer en el otro, en los demás, y en la relación santa, a nuestro verdadero Yo, Cristo, ya que todos somos realmente Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, el Hijo único de Dios, Quien es Uno con Su Padre en el eterno Presente de Su Unicidad; es liberarnos del pensar del ego para poder regresar a la Unicidad de Dios, de la Que realmente nunca nos hemos separado; es buscar y hallar en el otro y en los demás, el reflejo aquí del eterno Amor que Dios y Su Hijo comparten en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor Que eternamente Se profesan Uno a Otro, extendiendo así la Creación; es aprender a dar paz para tener paz, porque la paz es la condición aquí para alcanzar el conocimiento, porque esa es la condición para entrar en el mundo real. Ver
T4.2 [21] 111, T7.4 [23], T8.4 [22]
12
… el Espíritu Santo
13
Luz
, con mayúscula, es el Conocimiento que Dios nos dio al crearnos mediante Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo. En minúscula,
luz
, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es el reflejo aquí de esa Luz eterna, reflejo que llega a nuestro espíritu en nuestra mente en un instante santo del mundo real, cuando hemos perdonado totalmente a otro u otros, y extendido los milagros que nos hubiese sugerido el Espíritu Santo; y, cuando pensamos con el ego, tiene todos los demás significados que podemos encontrar en el diccionario. Ver
T26.11 [90] 48 L61, L63, L69, L73, L75, L93
14
La
visión de Cristo
es la parte de un proceso que comienza cuando habiendo logrado en la vida el mejor lugar que he podido, dadas las circunstancias en las que me ha tocado nacer y vivir, me pregunto si habrá alguna otra manera de vivir en el mundo con menos competencia, agresividad y defensas, y con algo de paz y alegría, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave para salvarme del ego y de la separación está en perdonar a otro(s) —aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad— empiezo a perdonar hasta lograr en un instante santo del mundo real, perdonarlo(s) totalmente. En ese instante, voy a experimentar la
visión de Cristo
, que es la divina experiencia de Amor de la unión con otro(s), visión interior que luego voy a extender a todo y todos, ya que quiero creer que todos somos realmente Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, en la eterna Unicidad de Dios, nuestra única y verdadera Realidad. Ver
T11.7, T12.5 [42]
|
Un Curso Sobre Milagros
edición original
Libro de Lecciones
L E C C I Ó N 241
En este instante santo
1
ha llegado la salvación
2
.
|
L241.1 1
¡Qué alegría tan grande la de hoy!
2
Es un día de celebración especial.
3
Pues hoy acontecerá el instante señalado para liberarse del mundo de tinieblas.
4
Ha llegado el día en que los pesares se dejarán atrás y el dolor desaparecerá.
5
La gloria de la salvación amanece hoy sobre un mundo que ha sido liberado.
6
Éstos son momentos de esperanza para incontables millones de seres.
7
Ahora se unirán, a medida que los perdones a todos.
8
Pues hoy seré perdonado por ti
3
.
L241.2 9
Ahora nos hemos perdonado unos a otros, y así podemos finalmente regresar a Ti.
10
Padre, Tu Hijo, que en realidad nunca se fue, regresa al Cielo y a su casa.
11
¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos realmente Uno!
|
1
El
instante santo
es aquí, la experiencia del reflejo del eterno Presente de la Unicidad de Dios y de todos nosotros —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— Uno en Su Hijo; por consiguiente,
el instante santo no puede ser para ti solo
; puede durar desde una fracción de segundo hasta minutos y horas, y se inicia cuando dejas de lado tu identificación con el ego y su realidad, e invitas al Espíritu Santo a pensar "nos" contigo en tu espíritu, la parte de nuestra mente que todavía puede comunicarse con Dios. En ese presente, en el que temporalmente no hay pasado ni futuro y, por tanto, estamos momentáneamente libres de culpa, preparas tu mente con todos los medios que te ofrece el
Curso
, para que por medio del perdón y de la extensión de milagros, llegues a ver a Cristo en el otro y, por consiguiente, en ti mismo; y lo harás tantas veces como sea necesario hasta que experimentes y conciencies que al ser su Alma y La tuya realmente Uno en la Eternidad,
Allá, al no haber individualidades
, no hay nada que perdonar, aunque aquí, aparentemente sí, y de acuerdo a las propias normas del mundo y sus individualidades separadas y en permanente conflicto unas contra otras. El instante santo se expresa plenamente en la relación santa, y cuando ésta comienza, la meta de la relación pasa a ser exactamente lo opuesto de la relación especial que era antes, por eso es imposible que el instante santo llegue a cualquiera de los dos sin el otro y, además, les va a llegar a ambos con que lo pida uno de los dos. Nuestra meta es tratar de convertir cada situación en un instante santo, de manera que nuestras vidas se vuelvan un instante santo permanente en el que, además, ponemos nuestro futuro en las Manos de Dios. Ver
T15.5 a T15.9
2
La
salvación
es el proceso por el cual, cuestionando nuestra creencia en la realidad del ego, del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen —regidos como están por las leyes de la evolución y escasez— queremos creer en el eterno Presente de la Realidad del Amor de Dios, en Cuya eterna Unicidad todos —como Almas perfectas, Una en Cristo, el Hijo único de Dios— estamos realmente. Para ello, vamos dejando cada vez más de lado el pensar, percibir y actuar egocentrista del ego y, en su lugar, queremos pensar con el Espíritu Santo, aceptamos el Redimir para nosotros mismos, perdonamos al otro y a los demás, entablamos relaciones santas y extendemos los milagros que nos sugiere el Espíritu Santo. Ver
T11, T31, L96, L186, LTe.2 (-L231)
3
Perdonar
es un proceso que comienza cuando decido que quiero ver al mundo de otra manera, para lo cual invito al Espíritu Santo a pensar y percibir conmigo. Luego, al darme cuenta de que la clave de la salvación de la separación y del ego está en el otro, quiero verlo de otra manera, es decir, quiero perdonarlo aún sin saber muy bien qué es perdonar de verdad. En un primer paso, acepto que la causa de mis sufrimientos y dolor no se encuentra en el otro, en los demás, en el mundo, en un dios castigador, o en el destino, sino en mi mente separada que, por estar pensando con el ego, es la guionista y hacedora de todo este mundo en el que creemos que vivimos. Entonces, el Espíritu Santo me dice: "Hermano mío, escoge de nuevo", que es el segundo paso. El tercer paso se da cuando me doy cuenta de que realmente no tengo nada que perdonar aquí, porque no hay nada que perdonar en la Realidad —Donde quiero creer que como Almas estamos todos, Una en Cristo— y al lograr perdonar totalmente a ese otro en el mundo real de mi fuero interior, voy a vivir la divina experiencia de Amor de la unión con él que se va a extender a todos. Este es el último escalón que nos lleva conjuntamente a las puertas del Cielo. Ver
T15.9 [79] 6, T16, T17.7, LTe.1 (-221)
|
Un Curso Sobre Milagros
edición original
Texto
Capítulo
21
LA IMAGEN INTERIOR
T21.7
RAZÓN Y CORRECCIÓN
59-69
|
T21.7 [59] 1
La Razón no puede ver los pecados pero
sí
los errores, y
lleva
a su corrección.
2
No
los
valora, pero sí valora su
corrección
.
3
La Razón te dirá también que cuando
piensas que
estás pecando, de hecho estás pidiendo ayuda.
4
Pero si no
aceptas
la ayuda que pediste, tampoco creerás que es tuya para dar.
5
Y así, no la
darás
,
conservando
de esa manera la creencia
1
.
6
Pues
cualquier
clase de error que no haya sido corregido, te va a engañar con respecto al poder para
corregir
que está
en
ti
2
.
7
Si tu poder
puede
corregir y
tú
permites que no lo haga, te estarás negando la corrección a ti
y también a tu hermano
.
8
Y si él comparte contigo esta misma creencia,
los dos
pensarán que están condenados.
9
Pero esto se lo
podrías
evitar tanto a él como
a ti
,
10
pues la Razón
3
no abriría paso a la corrección sólo en ti.
T21.7 [60] 11
No puedes
aceptar o rechazar
la corrección
sin
incluir a tu hermano.
12
El
pecado
4
te diría que él sí lo puede hacer.
13
Pero la Razón te dice que
no puedes
ver a tu hermano
o
a ti mismo como pecador, y seguir viendo al otro como inocente.
14
¿Quién que se ve a sí mismo culpable
5
podría ver un mundo libre de pecado?
15
¿Y quién podría ver un mundo pecador y verse a sí mismo
separado
de él?
16
El pecado mantendría que ustedes
tienen necesariament
e que estar separados.
17
Pero la
Razón
te dice que esto tiene que ser un
error
.
18
Pues si están unidos, ¿cómo
iban a
tener pensamientos individuales
6
?
19
¿Y cómo
podrían
los pensamientos que se adentran en lo que
parece ser
sólo tuyo, no tener ningún efecto en lo que realmente
es
de ustedes
7
?
20
Si las mentes están unidas, eso, sencillamente,
es
imposible.
|
|
1
… en la realidad del ego, en la que "toco madera…"
2
Poder,
con mayúscula, significa el Poder de Dios para crear o amar en el Cielo, un Poder que también dio a Su Hijo de manera que pudieran crear conjuntamente como Uno. En minúscula,
poder
—si estás pensando con el ego— significa el poder físico y/o psicológico del ego para hacer cosas y, si en vez, estás pensando con el Espíritu Santo, quiere decir el reflejo aquí del Poder de crear o amar de Dios y de Su Hijo. Ver
T1.1.26 [32]
3
Razón
, con mayúscula es: i) en la eterna Unicidad, el Pensamiento de Amor de Dios o Espíritu Santo Que Dios comparte con nosotros como Almas Una en Cristo, Su único Hijo; ii) aquí, es nuestro pensar con el Espíritu Santo que quiere ser el reflejo de ese eterno Pensamiento de Amor por medio del perdón y la extensión de milagros; y iii) a veces, es sinónimo del Espíritu Santo. En minúscula,
razón
se refiere a nuestro pensar con el ego que se basa en la racionalidad y el sentido común que derivamos de la percepción de las causas y efectos de las leyes de este mundo. Ver
T21.6, T21.7, T22.4
4
El
pecado
de todos los pecados fue la diminuta idea alocada que se coló en la Eternidad, donde Todo es Uno, y de la que el Hijo de Dios olvidó reírse. Por haberlo olvidado, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo y tener efectos aparentemente reales, como fue la hechura del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez. Ver
T27.9 [82] 37 y 38
Pero como esta realidad del ego no fue creada por Dios,
LTe.4 (-L251).1 1
Pecar
es estar demente.
2
Es el medio que hace que la mente pierda su cordura y trate de dejar que las ilusiones ocupen el lugar de la Verdad.
3
Y, al estar loca, la mente ve ilusiones donde la Verdad debería estar, y donde realmente está.
4
El pecado dio ojos al cuerpo pues, ¿qué van a querer ver los que están libres de pecado?
5
¿Qué necesidad tienen de escenas, sonidos o tacto?
6
¿Qué van a querer oír, o alcanzar para agarrar?
7
¿Qué van a querer percibir por los sentidos?
8
Percibir por los sentidos es no conocer.
9
Y la Verdad no puede contener sino el Conocimiento y nada más.
5
La
culpa
o
culpabilidad
, aquí, cuando pensamos con el ego, es el sentimiento de haber faltado contra las normas que a lo largo de su vida según sus reflexiones, creencias y experiencias, cada uno ha considerado relevantes. En el Cielo no hay normas ni culpa, ya que Dios sólo sabe del Amor que comparte en paz y alegría con todas nuestras Almas Una en el Alma de Su único Hijo, en el eterno Presente de Su perfecta Unicidad. En cambio, aquí reina la imperfección del ego y de sus obras: el tiempo, el espacio, y todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y de la escasez. Cuando creemos que ésa es nuestra realidad, sentimos culpabilidad por no estar a la altura de la perfección relativa que anhelamos. Pero cuando aceptamos el Redimir para nosotros mismos, queremos creer que realmente somos esas Almas perfectas y eternas que son Una con el Hijo y, por lo tanto, que no nos hemos separado de Dios. También, en nuestras mentes que ahora piensan con el Espíritu Santo, queremos ver las faltas imperdonables como errores subsanables por medio del perdón y de la extensión de milagros, y de esa manera, ser aquí el reflejo de lo que realmente somos y hacemos en el Cielo, a saber: Almas que son Una en el Hijo, que ama a Dios y es amado por Él en la alegre Concordia del Amor o Espíritu Santo que así era antes de que el tiempo pareciera existir. Ver
T4.5 [61], T5.7 [61], T5.7 [64] 38-39, T5.8 [73], T12, T13.3, T14.2, T16.6, T19.5.1.1
6
… las individualidades halando cada una para su lado…
7
… porque son
Cristo,
que aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
.
|
|
T21.7
RAZÓN Y CORRECCIÓN
pár 61-63
|
|
T21.7 [61] 21
Nadie puede realmente pensar únicamente por sí solo, igual que Dios no piensa sin Su Hijo
8
.
22
Eso sólo sería posible si Ellos dos morasen
en cuerpos
9
.
23
Tampoco podría una mente pensar sólo por sí misma a menos que el cuerpo
fuese
la mente
10
.
24
Pues
únicamente
los cuerpos pueden estar separados y, por consiguiente, ser
irreales
.
25
La morada de la locura
11
no puede
ser la morada de la Razón.
26
Pero es fácil
abandonar
la morada de la demencia si ves la razón.
27
No abandonas la demencia
trasladándote
a otro lugar.
28
La abandonas simplemente aceptando la Razón en el lugar que
antes ocupaba
la locura.
29
La locura y la Razón ven las mismas cosas, pero no hay duda que las miran de modo diferente.
T21.7 [62] 30
La locura es un
ataque
contra la Razón que la saca de la mente y
ocupa su lugar
.
31
La Razón
no
ataca sino que, tranquilamente, ocupa el lugar de la locura y, la
reemplaza,
cuando los dementes manifiestan su voluntad de
escucharla
.
32
Pero los dementes no saben lo que quieren,
33
pues
creen
ver el cuerpo, y
dejan
que su locura les diga que es real.
34
La
Razón
sería
incapaz
de hacer eso.
35
Y si tú defiendes el cuerpo
en contra de
tu Razón, no comprenderás ni lo que es el cuerpo,
ni
lo que tú realmente eres
12
.
T21.7 [63] 36
El cuerpo
no
te separa
13
de tu hermano y, si crees que lo hace, es porque
estás
demente.
37
Pero la locura tiene un propósito, y cree que también tiene los medios para convertir a su propósito en realidad
14
.
38
Ver el cuerpo como una barrera que separa lo que la
Razón
te dice que
tiene
necesariamente que estar unido,
tiene
que ser demencia.
39
Y tampoco
podrías
ver la barrera si hubieras escuchado la voz de la Razón.
40
¿Qué
puede
interponerse
entre
lo que es continuo?
41
Y si no
hay
nada que se interponga, ¿cómo lo que constituye una parte va a mantenerse
separada
de las demás?
42
Esto es lo que la Razón te diría.
43
Pero piensa en lo que tendrías que
reconocer
, si eso es así.
|
|
8
… puesto que somos Uno con Él en Su
Unicidad
que, con mayúscula es, en el eterno Presente del Cielo, Dios creando a Su único Hijo en un pensamiento de Amor o Espíritu Santo, Amor que se profesan eternamente Uno al Otro en perfecta armonía y alegre concordia. En minúscula,
unicidad
es la idea procesada en nuestro espíritu —la parte de nuestro cerebro que es capaz de compasión, de compartir y de amistad desinteresada— nacida del anhelo natural de unirnos amorosamente a todos y a todo, cuando logramos acallar en nuestro cerebro los deseos, ambiciones y pasiones del ego. Es el reflejo aquí de lo que queremos creer que es la eterna Unicidad de Dios. Ver
T8.5 [38], T10.2 [15], T26.2
9
El
cuerpo
—cuando pensamos con el ego— es su encarnación, regido por las leyes de este mundo y constituye la prueba viviente de que este mundo es real y de que estamos evidentemente separados de Dios y unos de otros. Pero cuando pensamos con el Espíritu Santo, el
cuerpo
es el medio por el cual el Hijo de Dios recobra la cordura. Aunque el cuerpo fue concebido para encerrar al Hijo en el infierno sin escapatoria posible, ahora la meta del Cielo va a substituir a la búsqueda del infierno, y como el Hijo único de Dios que realmente somos, extendemos nuestra mano para tomar la de nuestro hermano y ayudarlo a caminar el sendero con él. Ahora nuestros cuerpos se han vuelto santos y nuestras mentes unidas y acertadas sirven para curar las mentes equivocadas que sólo sabían de vida efímera y de muerte. Ver
T1.1.51 [86] 5, T2.2 [45], T2.3 [53] 14-15, T2.3 [56] LTe.5 (-L261)
10
La
Mente
, con mayúscula, se refiere a la Mente única de Dios o de Cristo, y representa el agente que activa al Espíritu, aportándole su energía creadora. El Espíritu es el Pensamiento de Dios Que Él creó a Su semejanza. El Espíritu unificado es el Hijo único de Dios, o Cristo, en Quien nuestras Almas perfectas y eternas son Uno. En minúscula, la
mente
representa nuestra mente aquí, en la separación, y puede estar acertada o equivocada dependiendo de la voz que escuche. El
Curso
la describe como si tuviese dos partes: el espíritu (o mente acertada) y el ego. El espíritu es la parte que aún puede comunicarse con Dios por medio del Espíritu Santo, cuando pensamos, percibimos, perdonamos y extendemos milagros con Él. El ego es la parte que piensa según la evolución, es completamente ilusoria y sólo hacedora de ilusiones. Ver
T30.4 [43], T6.5 [46] 11, T6.5 [48]
11
Locura o demencia
es el sistema de pensamiento del ego que parte de la creencia que la realidad es la del tiempo y del espacio, regidos por las leyes de la evolución y escasez, que percibimos con nuestros sentidos. Ver
T6.6.2 [76]
12
El
Hijo único de Dios
o Cristo, en Quien todos —como Almas— somos realmente Uno, y Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. Nos convertimos aquí en el reflejo de Cristo cuando pensamos y percibimos con el Espíritu Santo, perdonamos totalmente al otro (s) y extendemos los milagros que nos sugiera el Espíritu Santo. Pero cuando pensamos con el sistema de pensamiento del ego y creemos que su realidad del tiempo y del espacio es verdadera —que es lo que hacemos "usualmente"— entonces nos convertimos en el Hijo separado de Dios. Ver
T2.5 [101] 107, T3.7 [57-59], T10.5
13
… realmente
14
… la realidad del ego, del tiempo y del espacio, y de todo los que éstos contienen…
|
|
T21.7
RAZÓN Y CORRECCIÓN
pár 64-65
|
|
T21.7 [64] 44
Si escoges el pecado
en vez
de la curación
15
, estarás condenando al Hijo de Dios a lo que
jamás
puede ser corregido.
45
Con
tu decisión, le estás diciendo que está condenado, separado por siempre de ti y de su Padre, y sin esperanza de poder regresar sano y salvo.
46
Enséñale
esto, y
aprenderás
de él
exactamente
lo que le enseñaste.
47
Pues lo único que le puedes enseñar es que él
es
lo que tú
quieres
que sea, y lo que decides que es, no es otra cosa que lo que
tú
has decidido ser
16
.
48
Pero no pienses que esto es temible.
49
Que estás
unido
a él es un hecho,
no
una interpretación.
50
¿Cómo puede un hecho ser temible a menos que
esté en desacuerdo
con lo que tienes en más estima que la Verdad
17
?
51
La Razón te dirá que este hecho constituye tu
liberación
18
.
52
Ni tu hermano ni tú pueden ser realmente atacados por separado.
53
Ni tampoco ninguno de los dos puede aceptar un milagro
sin que
éste bendiga al otro y lo
cure
del dolor.
T21.7 [65] 54
La Razón, al igual que el Amor, quiere
tranquilizarte
, y su intención
no
es infundirte miedo.
55
El poder de
curar
19
al Hijo de Dios se te ha dado
porque
él
tiene
necesariamente que ser uno contigo.
56
Tú
eres
responsable de cómo se ve a sí mismo.
57
Y la Razón te dice que
posees
la facultad para cambiar toda su mente —que es una contigo— en un solo instante.
58
Y
cualquier
instante sirve para corregir
completamente
todos sus errores, y que él se complete.
59
En el mismo instante en que permitas que se
te
cure, se verá que toda su salvación ha sido completada
con
la tuya.
60
La Razón te ha sido dada para que
entiendas
que eso es así.
61
Pues la Razón, amable como lo es el propósito
20
al que sirve de medio, te
aleja
con paso seguro de la locura y te lleva hacia la meta de la Verdad.
62
Y ahí, descargarás el peso de
negar
la Verdad.
63
¡
Éste
es el peso que es terrible,
no
la Verdad!
|
|
15
Curación
es el estado mental que se logra al final del proceso de curar en el que nuestra mente —ahora pensando y percibiendo con el Espíritu Santo— es llevada al mundo real y a la unión con todas las demás mentes en la experiencia de Cristo; y en el instante santo de esa experiencia, ella se cura de la creencia en la realidad del tiempo y del espacio, del pensar del ego, en la que somos cuerpos separados unos de otros y de Dios. Ver
T2.3, T5, T8.9, T13.2, T17
16
… y, ¿cómo decido…? Muy fácil, escogiendo el sistema de pensamiento con el que quieres pensar: Sólo hay dos
sistemas de pensamiento
: el del
ego
, de acuerdo a las leyes de la evolución y escasez, y el del
Espíritu Santo
, reflejo aquí del Espíritu o Pensar de Dios, Que es Amor. Ver
T3.9 [72], T18.10
17
La
Verdad
, con mayúscula, es que Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, Una en Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente. Dios no creó más nada. Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. En esto radica
aquí
, la paz de Dios. En minúscula, la
verdad
es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver
T6.6.3 [94], T7.5, T14, T23.2 [13], T29.8
18
Libertad
con mayúscula es, en la eterna Unicidad, la libre Voluntad de Dios de Amar o crear, Que es también la libre Voluntad de todos nosotros como Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, Su único hijo, de amar y ser amados. Aquí, en minúscula,
libertad
, cuando pienso "nos" con el Espíritu Santo, es la liberación del confinamiento impuesto por las mentes individuales separadas unas de otras, para amar sin excepción y por igual a todos, como reflejo de la Unicidad; y, cuando pienso con el ego, es lo que decido hacer con mi libre albedrío, según las leyes de la evolución y escasez. Ver
T2.6 [109], T5.4 [24]
19
Curar
(o
curación
como proceso), cuando se piensa y se percibe con el ego, es el proceso por el cual tratamos de curar al cuerpo y/o a la mente de lo que se percibe que es una enfermedad. Pero cuando decidimos pensar con el Espíritu Santo, es el proceso por el cual queremos curar en nuestra mente la creencia en la realidad del tiempo y del espacio, en la que somos cuerpos separados unos de otros y de Dios. Para ello, cada uno acepta el Redimir para sí mismo y se pone seria y consecuentemente a perdonar y a extender milagros, entablando así relaciones santas con todos. Este proceso llevará nuestra mente a los instantes santos del mundo real y a la unión con todas las demás mentes en la experiencia de Cristo. El último paso —el de despertarnos conjuntamente con todos a la Realidad Que queremos creer que realmente nunca habíamos abandonado— lo dará Dios Mismo, completándose así la curación de nuestra mente de su creencia en la enfermedad de la separación y en todas las secuelas que ésta trajo consigo. Ver
T2.3 [69], T4.5 [66] 56, T4.9 [106], T5.1 [1]-[2], T5.2 [5] 1, T5.3 [18], T19.2
20
… el
propósito del Espíritu Santo
es que aprendamos a pensar, percibir y actuar cada vez más pensando con Él y cada vez menos con el ego; de manera de liberar la fuerza de Dios en nosotros para que reverbere en todo lo que pensemos o hagamos; es —por medio del perdón y de la extensión de milagros— reconocer en el otro, en los demás, y en la relación santa, a nuestro verdadero Yo, Cristo, ya que todos somos realmente Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, el Hijo único de Dios, Quien es Uno con Su Padre en el eterno Presente de Su Unicidad; es liberarnos del pensar del ego para poder regresar a la Unicidad de Dios, de la Que realmente nunca nos hemos separado; es buscar y hallar en el otro y en los demás, el reflejo aquí del eterno Amor que Dios y Su Hijo comparten en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor Que eternamente Se profesan Uno a Otro, extendiendo así la Creación; es aprender a dar paz para tener paz, porque la paz es la condición aquí para alcanzar el conocimiento, porque esa es la condición para entrar en el mundo real. Ver
T4.2 [21] 111, T7.4 [23], T8.4 [22]
,
|
|
T21.7
RAZÓN Y CORRECCIÓN
pár 66-69
|
|
T21.7 [66] 64
En que ustedes estén
unidos
21
reside su salvación, que es don
22
del Cielo y
no
regalo del miedo.
65
¿Acaso el Cielo les parece una
carga
?
66
En la locura lo es.
67
Y, no obstante, lo que la locura ve
tiene
que disiparlo la Razón.
68
La Razón les asegura que el Cielo es lo que realmente
quieren
y
todo
lo que quieren.
69
Escuchen al Que les
habla
con la Razón, y armoniza la razón de ustedes con La de Él.
70
Resuélvanse a permitir que la Razón sea el medio por el cual Él les instruya sobre cómo dejar atrás la
demencia
.
71
No se oculten
tras
la demencia a fin de
escapar
de la Razón.
72
Lo que la locura quiere encubrir, el Espíritu Santo lo pone al descubierto para que todo el mundo lo vea con alegría.
T21.7 [67] 73
Tú
eres
realmente el salvador
23
de tu hermano.
74
Él es el
tuyo
.
75
A la Razón le es muy grato hablar de esto.
76
Este atractivo plan del Amor
24
fue dado con Amor.
77
Y lo que el Amor planea es semejante a Sí Mismo en esto: al estar ustedes unidos, Él quiere que aprendan lo que
ustedes
tienen necesariamente que ser.
78
Y al ser ustedes
uno
con Él, les es necesariamente dado dar lo que Él les ha dado, y les sigue dando.
79
Dedica aunque sólo sea un instante a
aceptar
con agrado lo que te es dado para que se lo des a tu hermano y aprendas con él lo que les fue dado conjuntamente a
ambos
.
80
Dar no es
más
bendito que recibir,
81
pero tampoco es
menos
.
T21.7 [68] 82
El Hijo de Dios
siempre
está bendito cuando es uno contigo.
83
Y a medida que su gratitud te va llegando por haberlo bendecido, la Razón te dirá que
no puede
ser que te
excluyas
de la bendición.
84
La gratitud que él te ofrece te recuerda las gracias que tu Padre te da por
completarlo
.
85
Y la Razón te dice que sólo así puedes comprender lo que tú
tienes
que ser.
86
Tu Padre está tan cerca de ti como tu hermano.
87
No obstante, ¿qué podría estar más cerca de ti que tu Yo
25
?
T21.7 [69] 88
El poder que
tienes
sobre el Hijo de Dios
no
constituye una amenaza para su Realidad
26
.
89
Por el contrario, sólo
da testimonio
de Ella.
90
¿Dónde —que no fuese en sí mismo—
podría
radicar su libertad, si él
ya
es libre?
91
¿Y quién podría encadenarle —que no sea
él mismo
— si
niega
su libertad?
92
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo
ser
prisionero, salvo por su propio deseo.
93
Y es
mediante
su propio deseo como se libera.
94
En eso radica su
fuerza
,
no
su debilidad.
95
Él
está
a merced de sí mismo.
96
Y ahí donde
decide
ser misericordioso, se libera.
97
Pero donde decide condenarse, es hecho prisionero, encadenado en espera de que se perdone a
sí mismo
para poder liberarse.
|
|
21
En una
relación santa
, que es el reflejo en este mundo de la eterna Relación de Amor de Dios con todas las Almas perfectas y eternas que realmente somos, unificadas todas en Cristo, el único Hijo de Dios, Que Él creó y con Quien es Uno en Su Unicidad, Que es donde realmente estamos y, por lo tanto, es nuestra verdadera Realidad. La relación santa es la fuente de la salvación para los integrantes de la relación especial, pues les permite alejarse gradualmente de sus egos y pensar y actuar cada vez más con sus espíritus, que son la parte de la mente que todavía se puede comunicar con Dios por medio del Espíritu Santo. Es un proceso, generalmente largo, que se inicia cuando dos o más personas que han logrado, en un instante santo, perdonarse totalmente una a la otra, se unen en una meta común a favor de otro u otros, a los que también van a querer perdonar. Este proceso florece y fructifica cuando extienden a otros los milagros que el Espíritu Santo les sugiere por medio de sus espíritus; finalmente, cuando en instantes santos privilegiados sus mentes experimentan el mundo real, se produce en ellas, a un profundo nivel subconsciente, una curación de los efectos del pensar y actuar con sus egos, haciendo que ahora piensen, perciban y actúen principalmente con sus espíritus, extendiendo el Amor del Espíritu Santo a todos y a todo, curando así en sus mentes al mundo de los efectos de la separación. Ver
T17.6, T22
22
Don
con mayúscula, es el Don de amar o de crear —que es lo mismo— que Dios dio a Su Hijo al crearlo. En minúscula,
don
es el reflejo aquí del Don de Dios.
Presente
se refiere a los presentes aquí del Espíritu Santo o a los del Hijo separado que piensa con Él.
Regalos
son los que ofrece el Hijo separado que piensa con el ego. Ver
T7.6 [42] 24, T7.7 [65] 82, T7.8 [81]
23
Salvador
, con mayúscula, significa algunas veces en el
Curso
: Dios, el Espíritu Santo, Cristo, y Jesús. Pero, en minúscula,
salvador
, cuando pensamos con el Espíritu Santo, su principal significado es el otro, los otros, a quienes hemos perdonado y/o con quienes hemos formado relaciones santas. Ellos son nuestros salvadores, porque cuando finalmente vemos interiormente con la visión de Cristo el reflejo de sus Almas, los hemos curado y salvado, y al hacerlo —porque realmente somos Uno con ellos— ellos también nos han curado y salvado. Cuando pensamos con el ego, salvador quiere decir cualquier salvador de cualquier cosa. Ver
T19.5.4.1 [102] 44, L78.9
24
… el Espíritu Santo.
25
…
Yo
, con mayúscula, es el eterno Yo de Cristo, el Hijo único de Dios, en Quien todos —como Almas eternas y perfectas— somos realmente Uno y, Quien es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. También es usado pocas veces como el Yo de Dios. En minúscula, tu
yo
es el ego si estás pensando con él, el yo que creemos que somos en el tiempo y el espacio, el cual, en la separación, hicimos para reemplazar a la eterna Creación de Dios, es decir, a Su único Hijo; o si decidiste pensar con el Espíritu Santo, tu yo es el reflejo aquí del eterno Yo de Cristo, en Quien todos somos realmente Uno.
Cristo
, aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver
T1.1.32 [45] 7-8, T1.1.34 [48] 8, T30.6 [63] 36, T31.1 [9] 62
26
La
Realidad
, con mayúscula, significa la eterna Unicidad de Dios, en la Cual, todos nosotros, sin excepción, cual Almas Una en Cristo, Su único Hijo, somos Uno con Nuestro Padre, compartiendo con Él Su Amor, el Espíritu Santo. Algunos de sus sinónimos son: Cielo, Eternidad, Reino, Reino de los Cielos, Universo. En minúscula,
realidad
significa la ilusión de la separación, la realidad del tiempo y del espacio que hicimos y, en la que habitualmente pensamos, percibimos y actuamos con el ego. Pero cuando decidimos pensar con el Espíritu Santo, perdonamos y extendemos milagros, podemos acceder al nivel superior y espiritual de esta realidad, la cual el
Curso
denomina
mundo real
, que es el reflejo aquí de la eterna Realidad. Ver
T3.6 [50] 82, T8.10, T11.4, T11.9, T18, T30.9
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